Un joven de 18 años fue sentenciado este miércoles a cadena perpetua, con un mínimo de 22 años y medio de prisión, por el asesinato de su madre en el norte de Gales. El caso, juzgado en la Corte de la Corona de Mold, destaca por el uso de tecnología y la premeditación extrema evidenciada durante la investigación policial.
Los hechos del crimen
El cuerpo de Angela Shellis, de 45 años, fue hallado la mañana del 24 de octubre de 2025 en el Parque Natural Morfa, en Prestatyn. Presentaba graves heridas en la cabeza. Poco después del descubrimiento, un familiar alertó a la Policía del Norte de Gales sobre la desaparición de la mujer y el comportamiento preocupante de su hijo, Tristan Roberts, quien se había encerrado en su domicilio.
La revisión de cámaras de seguridad confirmó que madre e hijo habían salido juntos de su casa en Coniston Drive alrededor de las 3:20 de la madrugada. Ella llevaba una muleta debido a una lesión de rodilla, mientras él portaba una mochila. Horas más tarde, Tristan fue visto regresando solo a la vivienda.
La investigación y las pruebas clave
En el lugar del crimen, los agentes encontraron una muleta, un pasamontañas y guantes negros. La investigación, a cargo del Equipo de Incidentes Mayores, determinó que el arma homicida fue un martillo comprado por internet, el cual contenía ADN de la víctima.
La planificación digital
Uno de los aspectos más inquietantes del caso fue el uso de inteligencia artificial para planificar el crimen. Roberts consultó a un chatbot sobre métodos para cometer un asesinato y evitar las consecuencias, eludiendo los filtros éticos al argumentar que investigaba para una novela.
Además, el joven pasaba hasta 18 horas diarias en la plataforma Discord, de donde era expulsado recurrentemente por su conducta agresiva, creando nuevas cuentas para evadir bloqueos. Sus interacciones en línea mostraban una obsesión con personajes de ficción como Dexter y Patrick Bateman de «American Psycho», así como un desdén particular hacia las mujeres, enfocado en su madre.
La grabación reveladora
Una grabadora de voz incautada en la casa se convirtió en una pieza fundamental. En ella, Roberts dejó registrada su intención: «Esta noche voy a ser Alex y voy a asesinar a mi madre Angela con un mazo». La grabación también capturó el ataque inicial en la habitación de la víctima.
La reconstrucción de los hechos
Según la investigación, Roberts mantuvo a su madre prisionera en su habitación durante más de cuatro horas tras el primer ataque, amenazándola con el martillo. Posteriormente, la convenció de caminar hacia un hospital para atender sus heridas. Una vez en el área natural de Morfa, la atacó brutalmente hasta causarle la muerte.
Las cámaras lo captaron regresando posteriormente al lugar con una bolsa que, según la policía, contenía cloro y productos de limpieza para intentar borrar las huellas del crimen. El teléfono de la víctima fue encontrado oculto en un armario, y familiares recibieron mensajes sospechosos desde ese dispositivo el mismo día del asesinato.
El detective Andrew Gibson, oficial responsable del caso, destacó que las pruebas permitieron «evidenciar hasta qué punto Tristan Roberts había llegado, a lo largo de varias semanas, mientras planeaba matar a su madre». El joven fue evaluado por una enfermera de salud mental antes de la sentencia.
