Alejo Gastón Ciganotto, de 23 años, recorrió más de 10.000 kilómetros a dedo y caminando desde San Martín, provincia de Buenos Aires, hasta Kansas para asistir al primer partido de Argentina en el Mundial. Sin entradas inicialmente, su travesía incluyó cruces de selvas, encuentros con barras bravas y el anuncio de la paternidad durante el camino.
Alejo Gastón Ciganotto (23) es hincha de Racing Club y desde 2022 recorre América Latina siguiendo al equipo: estuvo en Chile, Brasil en cinco ocasiones, Uruguay, Paraguay y Colombia. La particularidad de sus viajes es que los realiza a pie o haciendo dedo.
Este año se propuso llegar a Kansas, Estados Unidos, para el primer partido de la selección argentina en el Mundial. Salió desde San Martín, provincia de Buenos Aires, con 75 días de anticipación y ya llegó a destino.
Antes de partir, su novia, de nacionalidad brasileña, le comunicó que estaba embarazada. El test positivo se lo entregó simulando una foto con una pareja de brasileños en Buenos Aires. «Era algo que ya estaba hablado antes de hacer el viaje, tener un hijo juntos le iba a dar esa seguridad de que iba a volver y que la distancia no iba a afectar la relación», declaró Ciganotto. Ella volvió a Brasil, donde nacerá el hijo de la pareja, y planean reunirse en Argentina después del Mundial.
El viaje lo realizó con una mochila y un bolso, que cambió por uno más grande en Perú. Durmió en casas de seguidores, hostels y hoteles. En zonas peligrosas optó por tomar micros nocturnos. Llevó diez mudas de ropa que lava cada diez días. Para financiarse utilizó ahorros, ayuda familiar, donaciones y publicidades en sus redes sociales.
«En todos los países tuve re lindas experiencias, no he sufrido tanto la distancia y la gente me ayuda mucho», afirmó. Sin embargo, mencionó dos momentos de tensión: al cruzar la selva entre Colombia y Panamá, donde un pueblo indígena les exigió impuestos sin tener efectivo; y en Perú, donde se sumó a una caminata de la barra brava de Universitario de Deportes desde uno de los barrios más peligrosos de Lima hasta el barrio del clásico rival. «Los pibes iban todos con machetes, armas. Al otro día me mostraron que el año pasado habían muerto como diez personas», relató.
En Costa Rica sufrió fiebre de 40 grados y dolores corporales, lo que lo llevó a subirse a un micro en tres ocasiones durante todo el trayecto.
Inicialmente no tenía entradas para los partidos. «Esperaba que se hiciera viral para conseguir algún sponsor o las entradas», explicó. Un seguidor en Estados Unidos lo invitó al partido contra Austria. «Soy una persona con mucha suerte y siempre me salen las cosas bien», sostuvo.
