Málaga, 13 jun (EFE).- La vida de los artistas callejeros en Málaga reúne historias diversas, desde un cubano de 65 años que llegó hace un mes hasta un belga que vive en una tienda de campaña. Algunos cuentan con permiso municipal, otros no, y todos enfrentan condiciones climáticas y posibles sanciones.
Málaga, 13 jun (EFE).- Con la ciudad como escenario, haga sol o llueva, los artistas callejeros desarrollan su actividad en Málaga. Algunos cuentan con el permiso municipal necesario; otros no, lo que les expone a posibles sanciones.
Gaspar Hernández, cubano de 65 años, lleva un mes en España y veinte días tocando y cantando. Tiene un disco publicado, titulado ‘Trovador’, y ha obtenido un permiso del Ayuntamiento de Málaga. Se define como ‘un músico empírico, no de escuela’. Su padre se dedicaba a la música en Santiago de Cuba.
Axel Grunhanrd, de Bruselas, llegó a España en marzo de 2025. Trabaja dibujando retratos y monumentos en acuarela, lápiz o marcador. Declaró que trabajar en la calle es ‘ser tu propio jefe’. No tiene casa y vive en una tienda de campaña en el Parque Litoral, aunque un amigo lo acoge en su caravana en los peores días. No cuenta con permiso municipal y admitió haber tenido problemas.
Iñaki Muñoz, de 26 años, toca el piano en la calle. Afirmó que, tras años de formación, ahora comparte su ‘vocación’ con el público. Actúa tres horas diarias y señaló que antes el transporte del material y la exposición al público le suponían un desgaste físico.
