Muhannad Almahaini, refugiado sirio, llegó a España hace ocho años para estudiar arquitectura. Actualmente trabaja en una consultoría de estructuras y afirma haber enfrentado prejuicios por su condición de refugiado.
Madrid, 19 jun (EFE).- El refugiado sirio Muhannad Almahaini llegó a España hace ocho años para estudiar arquitectura, un campo en el que trabaja actualmente. En declaraciones a periodistas antes de uno de los eventos celebrados esta semana con motivo del Día del Refugiado, que se conmemora mañana, señaló: “Cuando se enteran de que eres sirio y que eres refugiado piensan automáticamente que tú no puedes ser arquitecto porque para ellos lo máximo que puedes hacer es trabajar en servicios”.
Almahaini indicó que personas, incluidos profesores, sostenían que no podían pensar que una persona como él pudiera desempeñar un trabajo que requiriese estudios superiores o fuera más técnico. Tras la carrera, realizó las prácticas y ahora trabaja en una consultoría de estructuras.
El joven afirmó que no sabe si los prejuicios se deben a la “propaganda” antiinmigración que se ha puesto “de moda” en los últimos años o a la trayectoria de la propia persona, pero llamó a no replicarlos sobre quienes han tenido que abandonar su país huyendo de violencia, persecuciones o guerra. “Por favor, que hagan la vida más fácil a esa gente, que no se lo dificulten más y que crean en ellos porque son personas que tienen un potencial que la otra persona no lo puede ni imaginar porque ha pasado mucho para llegar aquí”, declaró.
Almahaini llegó a España desde Líbano, donde ya había vivido como desplazado otros dos años tras tener que “escapar” de su país después de ver cómo encarcelaban a sus mejores amigos por motivos políticos en 2016. Lo hizo gracias a un programa del ACNUR y la Generalitat de Cataluña que le permitió estudiar arquitectura.
Lleva seis años sin ver a su familia, que está repartida por Siria, Turquía y Alemania. “La familia es el pilar, es tu apoyo siempre y es duro”, señaló. Para adaptarse, encontró a otras personas en su misma situación. Indicó que el oasis de paz construido en el país de acogida a veces se enturbia por la “propaganda” y los discursos de odio contra la población migrante y refugiada. Agregó que ese relato cala incluso en personas con las que antes tenía amistad y que ahora siente que han cambiado la forma en cómo le tratan. “Si soy la misma persona, no ha cambiado nada”, lamentó.
No obstante, Almahaini destacó a quienes le muestran “todo lo contrario”, personas que intentan estar a su lado, entienden sus condiciones y le ayudan. “Mi primer trabajo lo encontré a través de un amigo; eso para mí significa mucho”, dijo.
