El técnico del Millonario, que asumió tras la era Gallardo, enfrenta el clásico ante Boca con un equipo en desarrollo y un enfoque que combina reflexión y gestión.
Eduardo Coudet se alista para vivir su primer superclásico entre River Plate y Boca Juniors como director técnico, un momento clave en su carrera tras años de preparación. El entrenador, conocido por su intensidad en el banco, también muestra un perfil reflexivo fuera del campo, buscando transmitir calma y unidad dentro del plantel.
Su llegada al club marca un período de transición tras la salida de Marcelo Gallardo. En este contexto, la administración del club, liderada por Stefano Di Carlo, avanza en la contratación de un director deportivo, una figura que no existía en la estructura anterior. Las negociaciones apuntan al español Pablo Longoria para ocupar ese rol, lo que implicaría un cambio hacia un modelo de decisiones más horizontal.
Coudet valora el momento actual del equipo, que llega con una racha positiva de resultados, pero es consciente de que el plantel puede mejorar. Su gestión incluye la planificación para el próximo mercado de pases, donde figuras como Giovanni Simeone y Nicolás Otamendi aparecen como objetivos. El técnico confía en que la suma de victorias consolide la confianza del grupo y se traduzca en un mejor rendimiento futbolístico.
Su trayectoria previa, que incluyó una pausa en el deporte para dedicarse al sector financiero, le aporta una perspectiva diferente. Ahora, frente a un estadio Monumental que espera volver a llenarse, Coudet asume el desafío de dirigir en uno de los partidos más emblemáticos del fútbol argentino.
