Christian Karl Gerhartsreiter, nacido en Alemania, adoptó múltiples identidades en Estados Unidos, incluida la de Clark Rockefeller. En 2008 secuestró a su hija y en 2013 fue condenado por el asesinato de John Sohus en 1985.
Christian Karl Gerhartsreiter nació en Bergen, Alemania, en 1961. A los 17 años se mudó a Estados Unidos, donde adoptó diversas identidades hasta hacerse pasar por Clark Rockefeller, miembro de la familia Rockefeller. En 1985, según la justicia estadounidense, asesinó a John Sohus en Los Ángeles. En 2008 secuestró a su hija Reigh, conocida como Snooks, y en 2009 fue condenado por secuestro. En 2013 fue sentenciado a 27 años de prisión por el asesinato de Sohus.
Primeros años y llegada a Estados Unidos
Gerhartsreiter nació en Bergen, un pueblo turístico al pie de los Alpes bávaros, cerca de la frontera con Austria. Su padre era pintor de casas y artista amateur, y su madre costurera. Tenía un hermano menor, Alexander. En 1978, a los 17 años, abandonó Alemania. En un viaje en tren conoció a la familia Meriden, que lo invitó a visitarlos en Estados Unidos. Se presentó en su casa sin avisar y luego buscó alojamiento con los Savio, que lo recibieron creyendo que era un estudiante de intercambio. Se hacía llamar Christopher Gerharts Reiter. Dormía en el sillón y esperaba el desayuno servido y la ropa lavada. Edward Savio declaró: «Lo echamos a la calle».
Se mudó y entró a la Universidad de Wisconsin. Mantenía contacto con los Savio. Les contó que estudiaba cine y que quería votar a Reagan en 1980. Le respondieron que no era ciudadano estadounidense. Él dijo que se casaría para obtener la residencia. Lo hizo y se divorció al poco tiempo. Ya dominaba el idioma y se presentaba como Christopher Chichester. Se mudó a Los Ángeles.
Vida en San Marino y el caso Sohus
En Los Ángeles se asentó en San Marino, una de las ciudades más caras del país. Asistía a clubes de la alta sociedad, iglesias y bibliotecas. Decía ser descendiente directo de Lord Mountbatten. El peluquero Jann Eldnor declaró a Vanity Fair: «Decía que pertenecía a la realeza de Inglaterra. Aunque solo tenía veintitantos años, actuaba como si tuviera 40». También decía ser descendiente de Sir Francis Chichester. Se hizo socio del Club Rotary y tuvo un programa de televisión en un canal de acceso público.
Después se mudó con Ruth Sohus, una mujer adinerada que vivía sola. No pagaba alquiler; le hacía compañía y mandados. En 1983 se mudaron el hijo de Ruth, John, y su esposa Linda, lo que dificultó su control sobre la anciana. En febrero de 1985, John y Linda anunciaron que les habían ofrecido un trabajo en Nueva York. Ruth creía que había sido gracias a su inquilino. La pareja se fue y dejó de comunicarse. Ruth recibió postales con sello de Francia en abril, pero luego dejaron de llegar. Chichester desapareció. Ruth reportó la desaparición de su hijo y nuera y señaló a Chichester como la única persona que sabía cómo contactarlos.
En 1994, los nuevos dueños de la casa excavaron para construir una pileta y encontraron huesos, una camisa y un par de jeans. Así vestía John. Linda nunca apareció. Las autoridades descubrieron que Chichester era Gerhartsreiter, pero no lo encontraron. Había robado la camioneta de la pareja y se había ido a Connecticut.
Otras identidades: Christopher Crowe y Clark Rockefeller
En Connecticut se llamó Christopher Crowe y se presentó como productor de cine con créditos en remakes de Hitchcock. Intentó vender la camioneta robada. La policía la encontró y el comprador lo reconoció. Se mudó a Nueva York. Entró en una importante compañía con el nombre de Crowe, pero tuvo que escapar cuando verificaron su número de seguro social y los datos arrojaron el nombre de David Berkowitz, un asesino serial conocido como «el hijo de Sam». Desapareció.
Para 1992 vivía en Manhattan como Clark Rockefeller. Un amigo recordó: «Daba a entender que pertenecía a la rama de Percy Rockefeller dentro del clan». Andaba con una radio que decía lo conectaba con una central de seguridad. Decía que trabajaba en «resolver la deuda del Tercer Mundo» y colgaba en su casa cuadros de Pollock, Mondrian y Rothko que aseguraba haber heredado de su tía abuela Blanchette, benefactora del MoMA.
En la iglesia de San Tomás conoció a Sandra Boss, egresada de Stanford con maestría en Harvard. Ella quedó fascinada. Sus amigos contaron que les hablaba de él: «Conocía las obras de los oscuros novelistas del siglo XX que a ella le encantaban y hablaba varios idiomas con fluidez […]. Era encantador, ocurrente y refinado». Se casaron con una ceremonia cuáquera, sin licencia ni certificado real. Él justificó la ausencia de otros Rockefeller con imprevistos. Sandra creía que él enviaría los documentos al juzgado, pero no podía hacerlo.
Su círculo neoyorquino crecía. Nadie sabía que él no aportaba dinero al patrimonio familiar; todo provenía del trabajo de Sandra. En 2000, tras un incidente con la policía en Central Park, propuso mudarse a New Hampshire. Su esposa estaba embarazada.
Nacimiento de Snooks y divorcio
En New Hampshire se presentaba como científico, dueño de Jet Propulsion, una compañía de motores a reacción. El 23 de mayo de 2001 nació Reigh Storrow Mills Rockefeller, Snooks. Él insistía en que usara el apellido Boss «para evitar una discriminación a la inversa». Un jefe policial de Boston declaró después: «La única cosa real en su vida era su hija y el amor que sentía por ella. Todo lo demás fue una farsa».
Sandra veía a su esposo cada vez más reservado y demandante. Manejaba las finanzas, instalaba varias líneas telefónicas, insistía en mudanzas frecuentes y discrepaba sobre cómo criar a Snooks. Durante un viaje de trabajo, Sandra le envió los papeles del divorcio. Sin los ingresos de Sandra, Clark vendió autos y su colección de arte. Un comerciante de arte contó: «Me dijo: ‘Sandy solo quería mi plata. Se casó conmigo porque soy un Rockefeller y ahora se quiere quedar con todo'».
El quiebre llegó cuando el padre de Sandra buscó en Wikipedia a la madre fallecida de Clark y descubrió que Ann Carter estaba viva. Sandra contrató a un investigador privado. Declaró después en el juicio: «No pudieron hacerlo. No pudieron decirme con quién estaba casada». Obtuvo la custodia legal de Snooks y autorización para mudarse a Londres. A Clark le habilitaron tres visitas anuales supervisadas. Firmó un acuerdo para quedarse con 800.000 dólares y algunos bienes. Un abogado conocido suyo resumió: «Creo que agarró la plata y después se arrepintió. Me parece que en el momento en que aceptó ese dinero empezó a planear cómo recuperar a su hija».
Secuestro de Snooks y arresto
El 27 de julio de 2008, el FBI recibió el aviso sobre un Rockefeller que vivía en Boston y se había llevado a su hija. Había contratado a un chofer al que le hizo creer que lo llevaría a almorzar con el hijo de un senador, y le advirtió que un «amigo molesto» intentaría subirse al auto. Durante una visita supervisada, distrajo a la supervisora, la empujó al suelo, alzó a Snooks y la metió en una camioneta negra. El conductor aceleró. Después se mudó a Baltimore, Maryland, donde adoptó la identidad de Chip Smith, capitán de un barco que viajaba con su hija Muffy.
Cinco días después, una agente inmobiliaria que lo conoció cuando le compró una propiedad reconoció su foto en las noticias y avisó a la policía. El FBI llegó al lugar, vigiló la casa, confirmó que la niña estaba a salvo adentro y, al enterarse de que tenía un barco amarrado cerca, hizo que el gerente del puerto le avisara que se estaba hundiendo para que saliera. Veinte agentes lo redujeron y lo arrestaron mientras otros rescataban a Snooks.
La investigación encontró que no tenía número de seguro social ni documentos a su nombre. Lo identificaron gracias a las huellas dactilares recuperadas de una copa de vino usada en la casa de un amigo, lo que permitió conectarlo con sus identidades anteriores y con los restos hallados en el patio de los Sohus.
Juicios y condenas
El juicio por secuestro fue en 2009. Lo condenaron a entre cuatro y cinco años de prisión. La defensa alegó delirios y trastornos mentales. Mientras tanto, siguieron buscando pruebas sobre el asesinato. A principios de 2013 fue juzgado por el asesinato de John Sohus. Los fiscales lo acusaron de haberlo matado en 1985 para seguir manipulando a su madre. Él se declaró inocente, se presentó como «pacifista y cuáquero», incapaz de ese tipo de violencia, y culpó a Linda, la esposa desaparecida de John, cuyo paradero sigue siendo un misterio. El jurado lo declaró culpable de asesinato en primer grado: 27 años de prisión.
En los alegatos finales, el fiscal Habib Balian dijo: «Se salió con la suya durante 28 años. Cree que es más inteligente que todos los demás… Cree que todos son estúpidos». Walter Kirn, que había sido su amigo, lo definió así: «No creo que le interesara el asesinato en sí, sino salirse con la suya. Era fan de Hitchcock y del cine negro […]. Muchas de las películas que vio tienen una trama en la que alguien que se cree muy inteligente comete el crimen perfecto».

