La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó el triunfo de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez con una diferencia de 49.641 votos, tres semanas después de la segunda vuelta electoral.
A tres semanas de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Perú, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó el triunfo de Keiko Fujimori sobre el dirigente de izquierda Roberto Sánchez, con una diferencia de 49.641 votos. Esta es la tercera elección presidencial consecutiva que, en ese país, se decide por menos de 50.000 sufragios.
El organismo finalizó el escrutinio luego de 22 días desde la jornada electoral. Ese día, la hija del expresidente Alberto Fujimori obtuvo el 50,13 % de las adhesiones, con un total de 9.223.396 votos, mientras que Sánchez alcanzó el 49,86%, con 9.173.755 sufragios.
Los datos se conocieron luego de que se completara el procesamiento de todas las actas, incluidas aquellas revisadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE), debido a la escasa distancia entre los dos candidatos.
El resultado final confirmó la ventaja que Fujimori consolidó durante el último tramo del conteo. La información difundida por la autoridad electoral da cuenta de cómo varió la distancia entre ambos postulantes.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar oficialmente los resultados el viernes 3 de julio, en un acto donde Fujimori será declarada presidenta electa del país. El miércoles 15 recibirá las credenciales y el 28 de julio será investida presidenta en un acto en el Parlamento con motivo del día nacional de Perú.
Sánchez, previo a que se conocieran los resultados definitivos, había adelantado que no reconocería un eventual gobierno de quien fue su competidora. El candidato de Juntos por el Perú denunció la existencia de irregularidades en el tratamiento de los votos emitidos por peruanos en el extranjero. En ese mismo contexto, el dirigente acusó al JNE de “modificar las reglas durante el proceso electoral” y planteó que las autoridades electorales tendrían que haber aceptado el recuento de votos en las mesas cuestionadas por su organización política.
