La agencia antinarcóticos de Estados Unidos quedó a cargo del control de una estructura clave para monitorear la Hidrovía del Río Paraná, según información oficial y reportes internacionales.
En enero de 2026, mediante la Resolución 4, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, disolvió el Grupo Especial Antinarcotráfico Rosario y puso en funcionamiento el Grupo Operativo de Lucha contra el Narcotráfico – Región Centro (GOC-Centro). Este grupo, creado originalmente en 2017 durante la gestión de Patricia Bullrich, tiene como misión el abordaje regional de investigaciones contra el narcotráfico con foco en el desmantelamiento de organizaciones criminales en la provincia de Santa Fe.
Según información clasificada del Ministerio de Seguridad a la que accedió este medio, los GOC son financiados por la DEA. La agencia estadounidense aporta entre 3 y 10 mil dólares para el pago de informantes, sin autorización de jueces argentinos, según consta en un documento de Evaluación Técnica y Gestión de la Información sobre Narcotráfico. Los integrantes de los GOC reportan el gasto mediante un archivo Excel remitido a agentes de la DEA.
El subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico, Martín Verrier, actúa como coordinador formal de los GOC. En los hechos, garantiza a la DEA movimientos a discreción en territorio argentino, según fuentes del Ministerio de Seguridad.
El interés de Estados Unidos en la Hidrovía quedó plasmado en el informe de Global Organized Crime Index, financiado por el Departamento de Estado de EEUU. El documento señala que “Rosario, con su puerto fluvial sobre el río Paraná, sigue siendo un importante centro de redistribución. El tráfico regional de cocaína está controlado en gran medida por grupos internacionales de tipo mafioso”.
En su último reporte anual, la DEA sostuvo que “las 10 zonas francas de Argentina y un área aduanera especial en la provincia de Tierra del Fuego carecen de controles suficientes para prevenir el contrabando de grandes cantidades de efectivo y el tráfico de drogas”.
El informe de Ocindex subrayó que “Argentina se enfrenta a importantes retos relacionados con la seguridad fronteriza, el crimen organizado y las amenazas cibernéticas. Las extensas fronteras terrestres del país, en gran parte no reguladas, facilitan el contrabando y el tráfico de drogas, especialmente a lo largo de sus límites septentrionales con Bolivia, Paraguay y Brasil”.
La DEA, liderada en Argentina desde 2022 por el agente John Wallace, enfoca su accionar en las fronteras y principales vías fluviales del país. La Hidrovía del Río Paraná, por donde circulan alrededor de 4500 buques al año y atraviesa los puertos de cinco países, es un punto estratégico para la agencia antinarcóticos.
