Una encuesta de la consultora Varianza revela que el 71% de los cordobeses percibe un salario inferior a la canasta básica total, mientras que el 60,9% no cree que la situación económica vaya a mejorar en los próximos meses.
Según un relevamiento realizado por la consultora Varianza, el 71% de los cordobeses cobra menos de $1.200.000 en su ingreso principal, cifra que se encuentra por debajo de la canasta básica total y de la línea de pobreza. Sebastián Panero, director de la consultora, presentó los datos y advirtió que nueve de cada diez cordobeses no puede darse gustos y, en muchos casos, no logra cubrir sus gastos básicos.
El informe también revela que el 60,9% de los encuestados no cree que la situación en Córdoba vaya a mejorar en los próximos meses. Se trata de un cambio drástico respecto a 2024, cuando la mayoría mantenía expectativas positivas pese al deterioro del poder adquisitivo. Según Panero, la pérdida de esa esperanza es la señal más grave para el gobierno nacional.
El desglose salarial muestra que el 31% de los encuestados cobra menos de $500.000 mensuales —considerado indigencia en términos de ingreso laboral—, mientras que el 40% se ubica entre $500.000 y $1.200.000. En el otro extremo, solo el 22% percibe entre $1.200.000 y $2.500.000, un 5,6% entre $2.500.000 y $5.000.000, y apenas el 0,74% supera los $5.000.000 mensuales.
Otro dato relevante es el pluriempleo: el 22% de los cordobeses ya tiene dos o más trabajos y un 28% adicional está buscando un segundo empleo. “Antes la gente tenía un segundo trabajo para darse gustos, para tener un salto en su calidad de vida. En este caso esa búsqueda tiene que ver con justamente llegar a fin de mes”, explicó Panero.
Además, el 64% de los consultados considera que su carga laboral es excesiva en relación a su remuneración, y más de la mitad reconoce no gozar de todos los derechos laborales como vacaciones, aguinaldo o licencia por enfermedad. En cuanto a la nueva Ley de Modernización Laboral, el 50% de los encuestados cree que empeorará su situación, el 34% considera que no cambiará nada y solo el 5% espera una mejora.
La opinión sobre los gremios también es crítica: el 39,9% los considera “casta” que no beneficia al trabajador y otro 37% los ve como necesarios pero sin confianza. Panero cerró con una reflexión: “Lo peor de todo es que la gente la viene pasando mal hace años y no ve una salida hacia adelante, no ve la luz al final del túnel. Ojalá que estas promesas que tantas veces hemos escuchado en algún momento empiecen a cumplirse para que la gente vuelva a creer en sus dirigentes y en sus instituciones, porque le hace bien a la democracia tener instituciones fuertes y creíbles”.
