El presidente Donald Trump prolongó indefinidamente el alto al fuego, aunque persisten las tensiones en el estrecho de Ormuz y no hay acuerdos sobre los temas de fondo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, extendió indefinidamente el alto al fuego con Irán, dando marcha atrás a amenazas previas de reanudar los combates. La decisión se produce mientras las conversaciones de paz están en pausa y el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de energía, permanece prácticamente cerrado.
Trump afirmó en Truth Social que Washington prolongará la tregua, iniciada hace poco más de dos semanas, hasta que Irán presente una nueva propuesta y «las discusiones concluyan, de una forma u otra». Aseguró que Pakistán, mediador en el conflicto, pidió a EE.UU. abstenerse de nuevos ataques, algo que Teherán negó.
Si bien la medida aleja un conflicto inmediato que ha dejado miles de muertos e impulsado los precios de la energía, no hay señales de que el estrecho de Ormuz vaya a reabrirse pronto. Tampoco se vislumbran avances en cuestiones de largo plazo como el programa nuclear iraní o su apoyo a grupos militantes en Medio Oriente.
Los comentarios de Trump llegaron tras la cancelación de conversaciones previstas entre el vicepresidente JD Vance y delegados iraníes en Islamabad. Analistas sugieren que el presidente enfrenta presión interna para reducir los precios del combustible y evitar una escalada bélica.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene un bloqueo naval en puertos iraníes, punto clave de fricción. Irán condiciona la reapertura de Ormuz y la reanudación de las conversaciones al fin de esta operación. A pesar del bloqueo, reportes indican que al menos 34 buques vinculados a Irán han logrado atravesar la zona en las últimas semanas.
El petróleo superó brevemente los US$100 por barril, llevando los precios de la gasolina en Estados Unidos a su nivel más alto en casi cuatro años. En paralelo, Israel y Líbano se preparan para reanudar conversaciones directas en Washington este jueves.
