El principal aspirante a presidir la Reserva Federal expuso ante el Senado su plan para combatir la inflación, que incluye modificar la estrategia actual y la comunicación del organismo.
WASHINGTON – Kevin Warsh, el principal candidato de Donald Trump para conducir la Reserva Federal (Fed), expuso ante el Senado de Estados Unidos su propuesta para un giro profundo en el banco central. El abogado y financista de 56 años sostuvo que la Fed necesita una transformación de fondo para corregir problemas que, a su juicio, arrastra desde la salida de la pandemia.
Durante su audiencia ante la Comisión de Banca del Senado, Warsh responsabilizó a la conducción actual por el aumento del costo de vida post Covid-19, afirmando que se cometieron «errores fatales» al reaccionar tarde frente a la inflación. Por ello, plantea un «cambio de régimen» en la política monetaria, abandonando el sistema vigente para recuperar la previsibilidad perdida.
Una de sus críticas se centró en las proyecciones trimestrales sobre tasas de interés, crecimiento e inflación, instrumento habitual de la Fed. Según Warsh, estos pronósticos no orientan a los mercados y, en cambio, generan más incertidumbre.
Consultado sobre los resultados de las elecciones de 2020, el candidato evitó una respuesta directa, lo que generó críticas de la oposición demócrata. No obstante, Warsh procuró desvincular esa controversia de su visión sobre la Fed, defendiendo la independencia del banco central como un valor esencial.
Respecto a las presiones públicas de presidentes, como las de Donald Trump para bajar las tasas, Warsh las minimizó, señalando que es común que los mandatarios prefieran tasas bajas. Aseguró que la Fed debe cumplir su misión de garantizar la estabilidad de precios «sin excusas ni ambigüedades», definiendo a la inflación baja como la verdadera «armadura» de la institución.
Otra de sus ideas destacadas se relaciona con la inteligencia artificial. Warsh cree que los avances tecnológicos podrían elevar la productividad más rápido de lo esperado, lo que en el futuro daría margen a la Fed para bajar las tasas sin reactivar la inflación, permitiendo una política monetaria más flexible.
Su exposición se da en un contexto donde la Fed lleva cinco años sin alcanzar de forma sostenida su meta de inflación del 2% anual. Warsh atribuyó parte de esta dificultad al efecto de los aranceles y al alza en los precios del petróleo.
Mientras se desarrollaba la audiencia, los mercados globales operaban al alza, impulsados por el entusiasmo en el sector tecnológico y la IA, sumado a expectativas de diálogo de paz entre Estados Unidos e Irán. Acciones de fabricantes de chips y firmas tecnológicas registraron fuertes subas.
