A la vera de la Ruta Provincial N°1, en el acceso a Quemú Quemú, La Pampa, una silueta monumental desafía la horizontalidad infinita de la llanura. Se trata de una imponente estructura de hormigón de 40 metros de altura, dedicada a la memoria del presidente estadounidense John F. Kennedy. Declarado Monumento Histórico Nacional en 2019, es el homenaje de mayores dimensiones al mandatario fuera de su país, en un lugar que él nunca visitó.
Los orígenes de un homenaje inesperado
La génesis del monumento se encuentra en el impacto que causó el asesinato de Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, incluso en esta remota localidad argentina. La idea fue impulsada por Fernando Demaría Madero, un profesor de Filosofía y Letras graduado en la Universidad de Harvard, alma máter también del presidente. Para financiar el proyecto, Demaría vendió 2200 hectáreas de un campo familiar, a lo que se sumaron aportes de vecinos, municipios aledaños y el apoyo de la empresa Loma Negra.
Un diseño con simbolismo
El diseño artístico fue encargado al uruguayo Lincoln Presno, con la intermediación de Carlos Páez Vilaró. Cada línea y volumen de la obra abstracta busca representar aspectos de la vida y el legado de Kennedy. En su parte superior puede leerse «Ave María», en referencia a su fe católica, y en uno de sus pilares está grabada una de sus frases célebres: «Que la justicia de nuestra causa mantenga siempre nuestra fuerza».
Una inauguración bajo tensión política
La ceremonia de inauguración, el 29 de mayo de 1967, no estuvo exenta de polémica. Tuvo lugar durante la dictadura de Juan Carlos Onganía. Según investigaciones históricas, el discurso del crítico Rafael Squirru, entonces director de Asuntos Culturales de la OEA, que hizo alusión a la «liberación de los pueblos americanos», provocó la inmediata reacción del intendente de facto Justo Kaminsky, quien ordenó su detención. Squirru logró escapar y fue declarado «persona no grata».
Un legado que perdura
Con el tiempo, el monumento se integró plenamente al paisaje y a la vida de la comunidad. Recibió la visita de expresidentes como Arturo Frondizi y hoy funciona como un punto de encuentro para los habitantes de Quemú Quemú, siendo escenario de maratones, actos institucionales y festividades. Lejos de ser una simple curiosidad, se ha consolidado como un símbolo de identidad local y un testimonio singular de cómo un evento global resonó en el corazón de la Argentina profunda.
