Un análisis exhaustivo de la evidencia científica disponible arroja luz sobre un proceso biológico poco conocido: el deterioro que sufre el esperma cuando permanece almacenado en el cuerpo masculino durante períodos prolongados. La investigación, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B por un consorcio de universidades, integra datos de 115 estudios en humanos y 56 en animales no humanos, abarcando más de 54.000 varones de 31 países.
El deterioro del esperma «viejo»
El estudio identifica que la abstinencia sexual prolongada tiene efectos negativos y medibles sobre los espermatozoides. Aunque el impacto en humanos es estadísticamente significativo pero débil, el fenómeno es claro: el esperma almacenado envejece y su calidad disminuye. Los investigadores denominan a este proceso senescencia espermática post-meiótica (PMSS).
Mecanismos del daño
¿Qué le ocurre exactamente al esperma? El trabajo identifica dos mecanismos principales. Por un lado, aumenta el estrés oxidativo y el daño en el material genético (ADN). Por otro, reduce la viabilidad y la motilidad de los espermatozoides. En términos sencillos, el esperma «viejo» tiene más fracturas en su ADN, se mueve con menos eficacia y tiene menor capacidad para sobrevivir hasta alcanzar un óvulo.
La explicación radica en la biología única de estas células. A diferencia de otras, los espermatozoides maduros carecen de los mecanismos habituales de reparación del ADN y de producción de antioxidantes. Son células diseñadas para la velocidad y la función inmediata, no para la longevidad o el almacenamiento prolongado.
Una posible explicación evolutiva para la masturbación
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es la hipótesis evolutiva que plantea. Los científicos sugieren que la masturbación en los machos podría haberse desarrollado como una adaptación para expulsar el esperma envejecido y deteriorado, renovando así la reserva espermática. Este comportamiento sería más probable en especies donde el esperma se estratifica por edad dentro del tracto reproductivo, como ocurre en muchos primates, incluidos los humanos.
Implicaciones para la medicina reproductiva
Los hallazgos tienen consecuencias directas para las técnicas de reproducción asistida. El estudio señala que, si bien la abstinencia aumenta el número total de espermatozoides, también reduce su calidad debido al envejecimiento. Por lo tanto, la duración óptima de abstinencia antes de un procedimiento depende del objetivo.
Para técnicas que utilizan el eyaculado completo, como la fecundación in vitro (FIV), podrían recomendarse períodos de abstinencia intermedios para equilibrar cantidad y calidad. En cambio, para procedimientos que requieren un solo espermatozoide de alta calidad, como la inyección intracitoplasmática (ICSI), los autores sugieren que períodos de abstinencia más cortos que los recomendados actualmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) podrían ser más efectivos.
Un fenómeno extendido en el reino animal
La investigación no se limita a los humanos. El análisis de 30 especies animales no humanas reveló que el almacenamiento del esperma —tanto en machos como en hembras— reduce su rendimiento, afectando la tasa de fertilización y la calidad de los embriones. Curiosamente, el efecto negativo fue más pronunciado en otras especies que en humanos, posiblemente porque en la naturaleza el esperma puede almacenarse durante períodos mucho más largos y en condiciones más extremas.
