El productor teatral presentó ‘Pasen y lean. 50 años de teatrista y algo más’ en el Teatro Liceo de Buenos Aires, con la presencia de figuras del espectáculo y referentes del sector.
Carlos Rottemberg presentó su libro Pasen y lean. 50 años de teatrista y algo más (editorial Losada) el [fecha] en el Teatro Liceo de Buenos Aires. La presentación consistió en una charla moderada por la periodista Any Ventura y el columnista de LA NACION Pablo Sirvén.
Entre los asistentes se encontraban Mirtha Legrand, Graciela Borges, Adrián Suar, Eduardo Blanco, Jean Pierre Noer, Pablo Codevilla, Antonio Grimau, Campi, Osvaldo Santoro, José María Listorti, Nora Carpena, Boy Olmi, Mauricio Dayub, Daniel Grinbank, Andrea Pietra, Sebastián Blutrach (presidente de la Asociación Argentina de Empresarios/as Teatrales y Musicales) y Gonzalo Pérez (presidente de la Asociación Argentina del Teatro Independiente). También asistieron los hijos del autor, Tomás, Nicolás y Matilda, su esposa Karina y su exesposa Linda Peretz.
Durante el acto, Saula Benavente leyó un fragmento del prólogo escrito por Luis Brandoni, fallecido el 20 de abril pasado, en el que se destacaba la facilidad del productor para expresar sus opiniones y se recordaba el atentado contra el Teatro Picadero durante la dictadura y la ayuda ofrecida por Rottemberg y Guillermo Bredeston. Sebastián Blutrach leyó otro fragmento que mencionaba a sus padres, también productores, y Gonzalo Pérez resaltó la visión integradora del productor. Miguel Ángel Splendiani, presidente de Argentores, agradeció la defensa de la cultura realizada por Rottemberg.
Adrián Suar relató una anécdota personal: “Tenía diez años y venía Carlos muy joven a mi casa, porque mi papá hizo una música para una de sus obras. Me quedaba escuchándolo. Era una persona rara que no tomaba alcohol, me mandaban a dormir y él me defendía y le decía a mis padres que me dejaran. Después con los años pasó todo lo que pasó. Miles de anécdotas. Fue de los primeros que me hizo hacer negocios solo con la mano, sin firma, eso da cuenta de cómo es él”. También recordó que en 2009, durante la obra La cena de los tontos en Mar del Plata, Rottemberg les pidió hacer más funciones argumentando que era “un compromiso social”. Sobre la crisis del sector, Suar dijo estar convencido de que el teatro “no va a morir”, pero expresó su preocupación por “qué pasará cuando no haya más un Carlos Rottemberg”.
Mirtha Legrand, desde un palco, declaró: “Salíamos todos los sábados con él, con los Calabró y los Mesa. Empezaba a las seis de la tarde a cambiarme. Quiero decirle que lo llevo en el fondo de mi corazón, porque fue el hombre que estuvo a mi lado cuando perdí a mi compañero [Daniel Tinayre]. Siempre disfruto estar a su lado y era más amigo de Daniel que mío, hablaban muchas horas. Nunca te olvidaré. Estaré agradecida hasta el fin de mis días, sos un gran amigo y persona, mi familia te adora”. Deseó que el libro sea un éxito.
Graciela Borges expresó: “[Rottemberg] Es una persona maravillosa. Es lindo encontrarse con él y cuando te va a ver [al teatro] pensás si le gustará. Soy lectora desde que tengo uso de razón, fue mi salvación y todo lo que es un libro tiene un enorme valor. Este libro, lo leí con amor porque además es la historia de todos nosotros”.
Rottemberg agradeció a su editora y al equipo de Losada, y anunció que regalaría el libro a los presentes. Durante el acto recibió una distinción del Senado de la Nación de manos de Eduardo “Wado” de Pedro, quien destacó el “consenso rápido” de la iniciativa.
En su intervención, Rottemberg habló sobre su pasión por el cine: “Mi pasión nació a los 8 cuando mi mamá me llevó a ver La novicia rebelde, ahí decidí que quería hacer eso, proyectar cine. Proyecté años más tarde y un día vinieron Juan Carlos Dual y Beatriz Bonnet a decirme que querían hacer algo y les dije que yo prefería a los actores enlatados. La prepotencia juvenil pesaba en mí en ese momento”.
Hacia el final, sus hijos Nicolás y Tomás subieron al escenario. Tomás dijo: “En el día a día encontramos una manera genuina de trabajar dividiendo tareas de la mejor forma, siempre con un norte en conjunto. Dividimos los elencos en 65 años o más que hablan con él y los de menos edad, conmigo”.
Rottemberg afirmó que el teatro fue, es y será el refugio de la cultura y expresó su preocupación por el futuro de la avenida Corrientes: “Hay cabezas de compañía que lo son gracias a la televisión abierta. Mi miedo no es por mí, yo con la inercia de lo que está llego, pero para los nuevos productores me da miedo que la calle Corrientes no tenga con qué nutrirse”.
