La modelo y conductora reveló en el programa de Mario Pergolini los motivos por los que decidió no formalizar su vínculo con el empresario.
Durante una emisión del programa Otro Día Perdido (Eltrece), Mario Pergolini intentó convencer a Teté Coustarot de que se case con su pareja, Carlos Gaziglia. El intercambio derivó en una confesión de la modelo y conductora sobre los más de veinte años de relación y los motivos por los que eligió no formalizar el vínculo ante la ley.
Todo comenzó cuando Pergolini preguntó: “Teté, ¿no sería lindo casarnos? Porque la verdad que sería lindo ahora”. Coustarot respondió: “¿Es una propuesta?”. Pergolini aclaró rápidamente: “No, no. Yo te estoy diciendo…”. Los panelistas Rada y Evelyn Botto reaccionaron con un “¡Aah!” colectivo. “Yo pensaba que teníamos una propuesta de matrimonio en vivo”, dijo Rada entre risas.
Pergolini argumentó que Coustarot ya había conquistado su independencia, que llevaba más de 20 años con Carlos y que, si su pareja alguna vez lo sugería en broma, probablemente lo decía en serio. Mostró su propia alianza de casamiento como evidencia. Coustarot lo frenó: “Te voy a explicar una cosa, Mario”.
“Muchas mujeres se casan por la ilusión del vestido blanco, de la fiesta”, dijo la conductora, y recordó su historia como modelo: durante años la pusieron de novia en desfiles, vistió cientos de vestidos blancos y protagonizó puestas en escena nupciales sin que ninguna fuera real. Esa acumulación de experiencia simbólica, explicó, le quitó cualquier atracción por la ceremonia. “Nunca sentí la necesidad de casarme”, afirmó.
Pergolini reconoció que no hay una necesidad concreta, pero definió el matrimonio como “un trámite lindo”. Coustarot dijo: “Es lindo, ¿no?” y pidió violines porque, según ella, el conductor se había puesto romántico. “Me quiere vender el casamiento, qué genial”, dijo entre risas, mientras Botto preguntaba: “¿Quién lo iba a decir?”.
Pergolini descartó la iglesia, propuso algo pequeño —“como Taylor Swift, en el Luna Park lo haríamos”, a modo de broma— y sugirió Uruguay como alternativa de sede. Coustarot reflexionó: toda su vida fue cumpliendo etapas sin que nadie le pidiera nada más allá. “Yo dije: terminé el secundario, hice la facultad… no me va a pedir que haga algo. Mirá, me lo pide ahora”, dijo señalando a Pergolini. El conductor cerró con fecha: “Antes de fin de año te quiero acá con la libretita roja”.
En una entrevista previa con Infobae, Coustarot había explicado los fundamentos de esa decisión. “Lo importante en la vida es tener en claro lo que uno desea y no solo complacer a los demás”, dijo, y agregó que siempre fue independiente económicamente, lo que le quitó uno de los motivos que suelen empujar a muchas personas hacia el altar. “El matrimonio es un contrato, y nunca sentí esa necesidad”, afirmó.
También recordó su pasado en las pasarelas: “Creo que desfilé tantas veces con vestidos de novia en mi época de modelo que es como si me hubiera casado 25 millones de veces. Ya viví la experiencia del vestido, de la fiesta, de todo eso, pero trabajando”.
La relación con Carlos Gaziglia, empresario de perfil bajo, lleva más de dos décadas. La convivencia comenzó en 2018 y se consolidó en 2020, cuando la pandemia los encontró juntos. Coustarot describió esa etapa ante Infobae como una experiencia que fortaleció el vínculo: “Es muy agradable compartir la vida con él. Y ha sido una prueba que hemos superado, porque estamos bien los dos”. La clave, según ella, está en la independencia dentro de la pareja. “Compartimos cosas, pero cada uno tiene su espacio. No es que yo le diga: ‘me quiero comprar tal cosa’ y necesito su permiso”, explicó.
