La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario comercial complejo tras la decisión de Estados Unidos de no respaldar la extensión automática del T-MEC por 16 años. El gobierno mexicano apuesta por una defensa técnica y de largo plazo basada en el Plan México y las revisiones anuales.
El gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, centra su atención en la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) luego de que la administración de Donald Trump decidiera no respaldar la extensión automática del acuerdo por 16 años. En su lugar, Washington activó el esquema de revisiones anuales durante la próxima década, basado en la cláusula de caducidad negociada durante el primer mandato de Trump. Este mecanismo establece un periodo de revisión de seis años que, de no alcanzar consensos trilaterales, provocaría la expiración definitiva del tratado el 1 de julio de 2036.
En la conferencia matutina del 2 de julio de 2026, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que el T-MEC sigue plenamente vigente hasta 2036 y que las reglas de origen se mantienen intactas. Ebrard descartó la posibilidad de un tratado de libre comercio con China como respuesta a las revisiones anuales. La presidenta Sheinbaum declaró que una salida total de Estados Unidos del tratado requeriría un proceso legislativo en el Congreso estadounidense, no una decisión unilateral del presidente.
La tercera ronda de negociaciones bilaterales con Estados Unidos está prevista para la semana del 20 de julio. La agenda incluye tres aspectos críticos: la lista de los 54 puntos de exigencias presentada por Washington, la metodología para las revisiones anuales y el blindaje arancelario bajo el Artículo 232, que incluye un arancel del 25% al sector automotriz. Ebrard señaló que más del 80% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos están libres de aranceles, y que existe un mecanismo de descuento para el sector automotriz que reduce ese arancel de forma proporcional al contenido producido en Estados Unidos o con autopartes mexicanas.
Canadá, representado por el ministro Dominic LeBlanc, reafirmó su respaldo al tratado. El objetivo compartido entre México y Canadá es la sustitución estratégica de importaciones extracontinentales en sectores como semiconductores, penicilina y componentes farmacéuticos, donde Norteamérica importa actualmente el 90% de sus necesidades.
El Plan México, impulsado por Sheinbaum, busca fortalecer el mercado interno mediante la industrialización estratégica de sectores clave, la sustitución de importaciones en alta tecnología y la integración regional basada en las reglas de origen del sector automotriz. El gobierno mexicano proyecta que, a partir de 2029, con el fin del mandato de Trump, las condiciones institucionales permitirían retomar la negociación de una extensión formal del T-MEC por 16 años adicionales.
