Las tres automotrices japonesas buscan reducir costos y ganar escala mediante el desarrollo conjunto de unidades de control electrónico (ECU) para sus vehículos de próxima generación, en un contexto de competencia con fabricantes estadounidenses y chinos.
Honda, Nissan y Mitsubishi avanzan en una negociación para compartir las unidades de control electrónico —conocidas como ECU— en sus vehículos de próxima generación, según informó Nikkei Asia. El movimiento apunta a reducir costos de desarrollo y mejorar la competitividad frente a Tesla y los fabricantes chinos, que tomaron ventaja en una industria cada vez más atravesada por el software, la conectividad y las actualizaciones remotas.
Las ECU son componentes electrónicos que controlan distintas funciones del vehículo. En los autos convencionales puede haber decenas, e incluso alrededor de 100 unidades de control, cada una dedicada a una tarea específica, como el motor, los frenos o distintos sistemas de asistencia. En los vehículos definidos por software —SDV, por sus siglas en inglés— esa arquitectura cambia porque el auto necesita una unidad central capaz de coordinar funciones más complejas y recibir actualizaciones frecuentes a través de internet.
De acuerdo con The Japan News, Honda y Nissan se encuentran en la etapa final de las negociaciones para desarrollar en conjunto una ECU central que supervise el vehículo completo. También analizan suministrarle esa unidad a Mitsubishi, compañía en la que Nissan posee una participación del 26%. El objetivo es aprovechar economías de escala. Los vehículos que incorporen estas unidades de origen conjunto podrían llegar al mercado entre 2029 y 2030, según cita Nikkei Asia. La tecnología se aplicaría tanto a modelos eléctricos como híbridos.
Al mismo tiempo, Honda y Nissan trabajan en un posible acuerdo de fabricación conjunta en Norteamérica. Ese esquema productivo podría incluir el suministro de pickups de Nissan a Honda y Mitsubishi, además de la exploración de desarrollos compartidos para vehículos de mayor tamaño. La negociación se da después del intento fallido de fusión en febrero de 2025 por desacuerdos entre las partes. Cada compañía conservaría libertad para desarrollar unidades y funciones propias en áreas que hacen a su diferenciación, como la conducción autónoma, los mapas, el entretenimiento o la experiencia de usuario.
