La ciudad de La Guaira, Venezuela, experimentó un colapso vehicular y logístico este viernes debido a la masiva llegada de voluntarios con alimentos y herramientas, mientras los afectados exigían maquinaria para remover escombros tras los terremotos del miércoles.
La Guaira (Venezuela), 26 jun (EFE).- La ciudad de La Guaira colapsó este viernes por la confluencia de personas que llegaron con alimentos y herramientas para ayudar y el llamado de los afectados solicitando maquinaria para la remoción de escombros, luego de los dos terremotos que afectaron la región el miércoles.
El caos se intensificó con la llegada de cientos de vehículos y motos particulares que transportaban ayuda humanitaria desde distintos estados, principalmente desde Caracas. Simultáneamente arribó más personal de rescate con apoyo internacional y maquinaria.
En el ambiente se mezclaban sirenas de emergencia, sonidos de motores, bocinas, gritos y llamados al silencio. El tráfico se detenía periódicamente porque en algunas zonas la maquinaria comenzaba a trabajar y los equipos de rescate pedían silencio para escuchar posibles sobrevivientes, más de 48 horas después de la tragedia.
La situación llevó al ministro de Interior, Diosdado Cabello, a anunciar la restricción del acceso a ese estado, cuya militarización fue ordenada horas antes por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El tumulto era tal que algunos donantes espontáneos comenzaron a regresar.
Más temprano, un grupo de rescatistas mexicanos inició labores en varias estructuras desplomadas. «Silencio total», pidió a gritos un rescatista del Ejército mexicano, que intentaba escuchar si había sobrevivientes. Tras conseguir silencio, dijo: «Somos rescatistas del Ejército mexicano; si hay alguien ahí, pegue un grito ahora». No se escuchó respuesta. El equipo rastreó el lugar con tres pastores alemanes.
Bárbara Palacios, quien perdió a su esposo en esa estructura, se quejó por el retraso de la ayuda y consideró que la maquinaria debió llegar el jueves. «La mejor ayuda que nos ha llegado hasta ahora es esta, la maquinaria», afirmó.
Al caer la noche, en la comunidad de Los Corales, otro grupo de civiles removía escombros con maquinaria y rescatistas. «Necesitamos un carro que alumbre», gritaban decenas de personas que intentaban sacar los cuerpos de niños atrapados en un edificio. Los presentes reclamaban la presencia de un médico, que acudió al llamado. El proceso de rescate, con palas y esmeriles, llevó más tiempo del esperado. Unos cien metros más atrás la escena se repetía.
El doble terremoto del miércoles deja al menos 920 muertos y 3.360 heridos, según cifras oficiales.
