El uso de la frase “la plata no alcanza” es una muletilla global que, según un análisis, evade la discusión basada en datos estadísticos concretos sobre la situación económica y social.
Una expresión frecuente en distintos países para criticar la gestión de un gobernante es que “a la gente la plata no le alcanza”. En Estados Unidos, Reino Unido y Canadá se utiliza “living paycheck to paycheck”; en Italia, “non arrivare a fine mese”; en Brasil, “não chegar ao fim do mês”.
Quienes emplean esta frase, ya sean políticos o periodistas, lo hacen con la certeza de que no podrán ser desmentidos. El término “gente” no tiene identidad específica, y quien intente contradecirlo puede ser señalado como alguien ajeno a la realidad. Además, cuando se pregunta a una persona en la calle si llega a fin de mes, es poco probable que responda afirmativamente.
El autor señala que es natural que la mayoría de las personas deseen tener más bienes y gastar más de lo que su sueldo permite, ya que las aspiraciones humanas son infinitas mientras los recursos son limitados. No obstante, reconoce que un país puede atravesar crisis que afecten el nivel de vida, como ocurre en Argentina con sus fluctuaciones y pérdida secular de posición relativa frente al promedio mundial.
El texto sostiene que la información estadística disponible hoy en los países, incluida la Argentina, permite evaluar la realidad económica y social con detalle: empleo, desempleo, pobreza, distribución del ingreso, salarios, jubilaciones, costo de la canasta familiar e índices de precios. Afirma que el debate público debe apoyarse en datos confiables y que no es correcto argumentar que la macroeconomía está bien pero la micro no, ya que la insuficiencia del gasto personal es una percepción subjetiva común en cualquier ciudad del mundo.
El análisis concluye que los datos económicos y sociales de la Argentina comienzan a mostrar mejoras: disminución de la pobreza, aumento del consumo, tendencia decreciente de la inflación y baja del riesgo país. Sugiere que, en ese contexto, deben dejarse de lado las muletillas y mantener la seriedad en el manejo y análisis de la información económica.
