La serie danesa, basada en las novelas de Søren Sveistrup, ya está disponible en la plataforma con seis nuevos episodios llenos de suspenso psicológico y juegos infantiles siniestros.
Netflix estrenó la temporada 2 de “El caso Hartung”, el thriller psicológico danés que se convirtió en un fenómeno internacional y que ahora vuelve con un nuevo misterio criminal. La serie, también conocida internacionalmente como The Chestnut Man: Hide and Seek, retoma el universo oscuro del nordic noir con una historia centrada en un asesino que obliga a sus víctimas a participar de versiones siniestras de juegos infantiles.
La nueva entrega ya se encuentra disponible en la plataforma desde este jueves 7 de mayo, mantiene el formato de miniserie y consta de seis episodios. La producción apuesta nuevamente por una narrativa intensa, marcada por el suspenso psicológico, el acoso digital y la conexión con crímenes del pasado que nunca fueron resueltos.
Cinco años después del final de la primera temporada, la ficción regresa con una investigación que vuelve a reunir —no sin tensiones— a los detectives Naia Thulin y Mark Hess. La historia se sitúa otra vez en Copenhague y propone una carrera contrarreloj para atrapar a un criminal meticuloso que deja mensajes perturbadores en cada escena.
Basada en la obra del escritor danés Søren Sveistrup, la serie busca superar el impacto de su debut, que en 2021 se transformó en una de las producciones europeas más vistas del catálogo de Netflix, casi sin promoción previa. La segunda temporada, titulada “El escondite”, comienza con la desaparición de una mujer de 41 años, madre soltera y divorciada, que vuelve a su casa en colectivo una noche y nunca llega. Pronto, los investigadores descubren que llevaba meses siendo acosada por una persona desconocida que la vigilaba de manera constante.
El teléfono de la víctima se convierte en una pieza clave del caso: allí aparecen mensajes de texto amenazantes construidos a partir de rimas infantiles. El remitente anónimo le advierte que puede intentar esconderse, pero que la encontrarán de todos modos, replicando la lógica del juego del escondite. Cuando finalmente aparece el cuerpo, los detectives detectan similitudes escalofriantes con otro crimen ocurrido años atrás: el asesinato de una adolescente cuyo caso permanece sin resolver.
Dos años después de haber atrapado al “Hombre de las Castañas” y reunir a la familia Hartung, los protagonistas vuelven a trabajar juntos a regañadientes. No se han hablado desde que Hess rompió su relación con Thulin y se marchó de Dinamarca seis meses después del caso anterior. La temporada 2 está protagonizada nuevamente por Danica Curcic como Naia Thulin y Mikkel Boe Følsgaard como Mark Hess, quienes retoman una dupla marcada por conflictos personales, desgaste emocional y una relación profesional siempre al límite.
El reparto se completa con Sofie Gråbøl, Katinka Lærke Petersen, Özlem Saglanmak y Ester Birch Beck. La serie está basada en El escondite, la segunda novela de la saga escrita por Søren Sveistrup, publicada en Dinamarca en 2024. La adaptación televisiva vuelve a estar a cargo de los showrunners de la primera temporada, Dorte W. Høgh y Emilie Lebech Kaae, responsables de sostener la continuidad narrativa y el tono psicológico de la historia.
La dirección se reparte entre Roni Ezra y Milad Alami, quienes apuestan otra vez por una puesta en escena sobria, realista y opresiva. La fotografía fría, los paisajes urbanos y el clima lúgubre refuerzan la identidad del nordic noir que convirtió a la serie en un éxito global. La producción mantiene el formato breve de seis episodios, una decisión que favorece el ritmo narrativo y evita el relleno.
Al igual que en la primera temporada, la historia no se basa en hechos reales, pero Sveistrup explicó que sus novelas están inspiradas en “los niños y cómo su crianza los moldeará”, una teoría que atraviesa toda la saga y explora cómo una infancia traumática puede derivar en actos de violencia extrema. Según el propio autor, muchos elementos surgen de crímenes reales vistos en las noticias y de tradiciones culturales danesas, como los juegos infantiles que en esta temporada se transforman en el núcleo del horror.
