Refaccionar o ampliar una cocina en Argentina sigue siendo una inversión significativa. Conocé los costos actualizados, las opciones de crédito y los consejos de especialistas para encarar la obra.
En un mercado inmobiliario que volvió a moverse pero con costos de construcción todavía exigentes, ampliar o refaccionar una cocina en mayo de 2026 implica tener en cuenta números importantes. La buena noticia: los valores en dólares dejaron de escalar al ritmo de años anteriores. La mala: en pesos, el desembolso sigue siendo alto.
Según el último relevamiento de Reporte Inmobiliario, refaccionar una cocina estándar de 5,6 m² demanda hoy una inversión de $9.236.697, equivalentes a US$6220 a valores de febrero -el último relevado-. En los últimos 12 meses, el costo en pesos subió 15,83%, mientras que en dólares bajó 4,83%. El presupuesto incluye demolición, recambio completo de cañerías de agua y gas, nueva mesada de granito, muebles bajo mesada y alacenas, grifería monocomando, instalación eléctrica, revestimientos cerámicos, luminarias y pintura general.
Si la reforma suma también el baño, el desembolso asciende a $17.513.630, unos US$11.793. En dólares, prácticamente el mismo costo que un año atrás. Ahora bien, cuando se habla de ampliar, se trata de ganar metros, integrar ambientes o avanzar sobre un patio, la variable clave ya no es solo el equipamiento sino el costo de construcción. Y ahí el contexto cambia. En marzo de 2026, el Índice del Costo de la Construcción (ICC) del Gran Buenos Aires elaborado por el INDEC aumentó 2,5% mensual en pesos. La suba estuvo impulsada por alzas del 1,8% en materiales, 3,4% en mano de obra y 1,8% en gastos generales. Según reportes privados, el costo por metro cuadrado ya superaba los $2.000.000 para esa fecha. En otras palabras: ampliar una cocina implica entrar de lleno en esta estructura de costos. Dependiendo de la complejidad, el presupuesto puede escalar entre 20% y 40% respecto de una refacción estándar.
Frente a este escenario, el crédito volvió a posicionarse como una herramienta clave para enfrentar una remodelación. De los bancos que hoy ofrecen préstamos hipotecarios UVA, siete cuentan con líneas específicas para refacción. El esquema es similar: plazos largos, tasas más competitivas que un préstamo personal y cuotas que no pueden superar, en general, el 25% del ingreso familiar.
- La entidad de la Ciudad de Buenos Aires financia hasta el 100% del presupuesto de obra, el cual no puede superar el 50% del valor de tasación del inmueble. El plazo máximo es de 10 años, con una tasa del 10,5% + UVA. La cuota no puede superar el 20% de los ingresos del solicitante. El monto máximo del préstamo es $130.000.000.
- Presta el 75% del presupuesto de obra y el plazo del préstamo puede ser de cinco, 10 o 15 años, con un plazo de obra de hasta 12 meses. A su vez, el monto máximo a prestar es de 157.500 UVAs con una tasa del 6% o de 210.000 UVAs con una tasa del 12%.
- El ICBC ofrece la línea de remodelación financiando hasta el 100% del presupuesto de obra, siempre y cuando no supere el 50% de la tasación de la propiedad y con un tope de $200 millones; con previa presentación de presupuesto de obra, planos y firma de arquitectos. El plazo máximo es de 20 años, con una tasa del 6,9% para clientes con cuenta sueldo y del 9,9% para el resto.
- Este banco ofrece préstamos con un plazo de hasta 15 años y una tasa del 15%. El ingreso mínimo del solicitante debe ser de $5 millones y no tiene tope máximo a prestar, financiando hasta el 50% de la tasación del inmueble.
- El préstamo financia hasta el 25% del valor de la propiedad, con las mismas características que el crédito para adquisición, es decir: una tasa del 9,7% exclusiva solo para clientes con cuenta sueldo en la entidad. Se puede devolver hasta en 30 años y otorgan hasta $140 millones.
- El banco Comafi financia hasta el 50% del valor de la vivienda permanente, con un tope de $350 millones y plazos de 5 o 10 años. La entidad exige demostrar los planos de obra, presupuesto y cronograma suscripto por un profesional. La tasa es de 12,50%. Se debe tener un ingreso mínimo neto de $3.000.000.
Especialistas en interiorismo y arquitectura coinciden en que una cocina bien resuelta no se improvisa: se proyecta en función del uso real y de quienes la habitan. Antes de definir materiales o colores, es necesario analizar la superficie total disponible y la altura real del techo. A partir de esos datos se diseña el espacio teniendo en cuenta las instalaciones desde las tomas eléctricas, gas, desagües y la ventilación.
Las medidas estándar siguen siendo una referencia clave. El bajo mesada suele ubicarse a 90 centímetros de altura y 60 centímetros de profundidad, proporciones que permiten trabajar con comodidad. En cuanto al zócalo, se recomienda que lleve entre 10 y 15 centímetros, mientras que las alacenas tradicionales se resuelven entre 70 y 90 centímetros de ancho y 30 centímetros de profundidad para dejar libre el espacio de mesada y poder trabajar cómodamente. La fluidez en los pasillos es otro aspecto central. La cocina requiere de espacios fluidos, en tanto que el paso mínimo funcional es de 90 cm.
