Un director ruso exiliado vivió un insólito percance en el aeropuerto JFK de Nueva York cuando la TSA le impidió llevar su estatuilla del Oscar en la cabina. El premio, que viajó en bodega, desapareció en Alemania y fue hallado días después.
“Usted no puede llevar esto con su equipaje de mano. Podría usarse como un arma”. Ese fue el comentario que recibió Pavel Talankin, ganador del Oscar 2026 al mejor largometraje documental, de parte de una agente de la TSA en el Aeropuerto JFK de Nueva York, mientras realizaba los trámites de embarque rumbo a Fráncfort, Alemania.
La estatuilla dorada, de casi 4 kilos, fue considerada un objeto peligroso por la seguridad aeroportuaria, a pesar de que Talankin aseguró haberla llevado sin problemas en vuelos anteriores. Ante la negativa, la aerolínea Lufthansa envolvió el Oscar en plástico de burbujas y lo envió a la bodega del avión. Al llegar a Fráncfort, la caja había desaparecido.
Tras varios días de incertidumbre, la aerolínea confirmó que la estatuilla fue localizada y está bajo custodia en Fráncfort, a la espera de ser devuelta a su dueño. Mientras tanto, el codirector del documental, David Borenstein, cuestionó en redes sociales si el trato hubiera sido el mismo si Talankin fuera un actor famoso o hablara inglés con fluidez.
El documental ganador, titulado Mr. Nobody Against Putin, narra la historia de Talankin, un maestro de escuela primaria en Rusia que se opuso a las imposiciones políticas autoritarias tras la invasión a Ucrania, lo que lo llevó al exilio. La obra aún no está disponible en Argentina.
