Un consorcio estadounidense adquirió la minera Serra Verde en Goiás, asegurando el control de tierras raras estratégicas para la industria militar y tecnológica, en un movimiento que redefine la disputa geopolítica en América Latina.
BRASILIA.– En el estado de Goiás, a 300 kilómetros de Brasilia, un consorcio estadounidense confirmó la compra de la minera Serra Verde, una operación valuada en unos 2800 millones de dólares. La transacción, respaldada por la Development Finance Corporation (DFC), brazo de inversión del gobierno de Estados Unidos, busca asegurar la única operación de tierras raras a gran escala fuera de Asia.
Según analistas, el acuerdo no es meramente comercial sino que responde a una estrategia de la Casa Blanca para reducir la dependencia de China, que controla cerca del 80% de la extracción global de estos minerales, el 89% de su separación y más del 90% de la producción de superimanes. Estos componentes son esenciales para motores de autos eléctricos, turbinas eólicas, cazas militares y misiles.
El contrato establece un régimen de exclusividad por quince años para que la producción de Serra Verde abastezca prioritariamente a la industria estadounidense. Para el politólogo Maurício Santoro, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), las tierras raras se han convertido en «el petróleo del siglo XXI» y Brasil ocupa un lugar estratégico pero riesgoso al poseer la segunda mayor reserva del mundo.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva intenta mantener una postura de no alineamiento, buscando asociaciones internacionales que se orienten por su propia estrategia de desarrollo, según el profesor Roberto Goulart Menezes, de la Universidad de Brasilia (UnB).
La adquisición ocurre en medio de tensiones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos, luego de que Washington acusara a un agente de la Policía Federal brasileña de espionaje ilegal en su territorio, lo que derivó en la expulsión de funcionarios de ambos países. Además, desde el gobierno brasileño existe preocupación por una posible interferencia de Donald Trump en las elecciones presidenciales de octubre.
