La histórica franquicia de la NFL analiza la construcción de un nuevo complejo en el estado vecino, lo que genera preocupación en Illinois y reactiva la competencia entre ambos estados por albergarla.
Los Chicago Bears, una de las franquicias más emblemáticas de la NFL, están evaluando la posibilidad de construir un nuevo estadio y complejo multifuncional fuera de Illinois, específicamente en el estado vecino de Indiana. Este ambicioso proyecto, que involucra inversiones millonarias, busca condiciones más favorables en términos de financiamiento e incentivos fiscales y regulatorios.
La iniciativa contempla el desarrollo de un complejo que no solo incluya un estadio, sino también espacios comerciales, de entretenimiento y servicios, con el objetivo de generar ingresos adicionales durante todo el año. Sin embargo, la posible mudanza genera una fuerte resistencia en Illinois, donde autoridades y fanáticos consideran que el equipo es parte de la identidad cultural y económica de la región, especialmente de Chicago.
En respuesta, legisladores de Illinois están impulsando el proyecto de ley HB 2789, que propone incentivos fiscales para facilitar la construcción de un nuevo estadio cubierto en Arlington Heights, dentro de Chicago. Esta iniciativa, que requeriría la aprobación de la Legislatura, el Senado estatal y el visto bueno del gobernador JB Pritzker, compite directamente con las ofertas de Indiana.
La franquicia ha señalado que la decisión final, que se comunicaría a finales de la primavera o inicios del verano, dependerá de las condiciones económicas y operativas que puedan garantizarse a largo plazo. El desenlace marcará no solo el futuro del equipo, sino también tendrá implicancias en la identidad y la economía de la región.
Los Chicago Bears, fundados en 1919 y establecidos en Chicago desde 1921, son una de las franquicias más antiguas de la NFL. Con una rica historia que incluye múltiples campeonatos y una masiva base de seguidores, actualmente juegan como local en el histórico Soldier Field.
