Un análisis académico discute la visión de que la macroeconomía está ‘ordenada’ mientras la micro presenta problemas, argumentando que ambas son partes indivisibles de un mismo sistema económico.
Frecuentemente, representantes de sectores como el comercio, la industria y la construcción inician sus diagnósticos sobre la situación económica afirmando que ‘la macro está ordenada, falta la micro’, y destacando el control de la inflación. Sin embargo, desde diversas corrientes económicas se sostiene que la macroeconomía abarca el comportamiento de la economía en su conjunto, incluyendo producción, empleo, inflación y balanza de pagos, por lo que no puede separarse tajantemente de la microeconomía.
Economistas de diferentes escuelas, como Dornbusch, Fischer, Startz y Mankiw, definen la macroeconomía como el estudio de la economía en su totalidad. Incluso desde la escuela austríaca, autores como Rothbard, siguiendo a Mises, consideran la economía como ‘un todo unitario’. Bajo esta perspectiva, problemas como la recesión, el desempleo, la caída de los ingresos y de la recaudación, y la degradación de infraestructura son indicadores de desequilibrios macroeconómicos.
El análisis señala que la inflación, si bien ha mostrado una desaceleración, se ha controlado mediante instrumentos que, según la perspectiva presentada, generan otros desequilibrios. Entre ellos se mencionan: un tipo de cambio subvaluado con altas tasas de interés que afectan la inversión y el crédito; la licuación de ingresos jubilatorios, que reduce el consumo; la apertura de importaciones sin alivio tributario local, presionando a las empresas nacionales; y la paralización de la obra pública y el mantenimiento de infraestructura.
La conclusión del análisis es que, al considerar definiciones económicas ampliamente aceptadas, la distinción entre una macroeconomía ‘ordenada’ y una microeconomía en problemas es artificial, ya que los fenómenos negativos a nivel sectorial y personal son componentes inherentes del panorama macroeconómico general.
