En un contexto de fuertes compromisos financieros, el Gobierno avanza con la emisión de nuevos instrumentos de deuda en el mercado local. Según el análisis del economista Juan Luis Bour, esta estrategia busca afrontar los vencimientos sin recurrir al endeudamiento externo, utilizando recursos propios y probando la confianza de los inversores argentinos.
Una estrategia para pagar «juntando las monedas»
Bour explicó que el Ejecutivo nacional tiene por delante importantes vencimientos de deuda que deben ser honrados. «Esos vencimientos hay que pagarlos, vamos a ponerlo así, juntando las monedas que tenés», afirmó el especialista durante una entrevista. En este marco, la emisión de los Bonar 2027 y de un bono adicional con vencimiento en 2028 se presenta como una herramienta clave.
Parte de la estrategia consiste en utilizar las reservas del Banco Central para hacer frente a estos compromisos. Sin embargo, Bour aclaró que la acumulación de reservas se ve limitada por los pagos constantes. «Cuando el Banco Central compra dólares, las reservas crecen, pero no crecen mucho porque una parte son utilizadas para pagar los vencimientos de deuda», detalló.
El test de confianza post-electoral
Uno de los aspectos más destacados de la nueva emisión es el bono con vencimiento en 2028, fecha posterior a las elecciones presidenciales de fines de 2027. Para el economista, este instrumento funciona como un barómetro de la confianza del mercado financiero local en el mediano plazo. «Este bono es un test también, un testeo del mercado», explicó.
El monto que se espera captar con esta colocación sería relativamente moderado, estimado en alrededor de 300 millones de dólares. Bour consideró que se trata de «una cifra quizás accesible para el mercado», lo que aumentaría las probabilidades de éxito de la operación.
Impacto en el crédito privado y el objetivo de no recurrir afuera
El analista advirtió sobre un efecto colateral de esta política de financiamiento. La absorción de liquidez por parte del Estado para colocar su deuda «probablemente va a restringir un poco el crédito al resto del sector privado», señaló. Este fenómeno tendría, en sus palabras, un efecto «contractivo» sobre la economía.
La directriz central, según Bour, es clara: «Argentina está tratando de no recurrir a los mercados internacionales, tratando de limitar la colocación de deuda afuera». Esta postura refleja la intención de priorizar el financiamiento interno en un escenario global complejo, mientras se intenta consolidar la estabilidad macroeconómica local.
