La agencia semioficial Fars informó que el cuerpo legislativo iraní se encuentra ultimando los detalles de una normativa que establecería el cobro de peajes a las embarcaciones que requieran un paso seguro por el corredor. Según la fuente, un legislador no identificado confirmó que el plan se finalizaría en los próximos días.
Formalización de un control estratégico
La ley otorgaría un marco legal a la supervisión que Irán ya ejerce de facto sobre el estrecho, una de las rutas marítimas más críticas para el transporte de hidrocarburos. Ormuz conecta a los principales productores de petróleo y gas del Golfo Pérsico con los mercados internacionales. En las últimas semanas, el tránsito se ha visto severamente restringido, con solo un puñado de buques, principalmente con vínculos iraníes o chinos, logrando atravesarlo bajo supervisión de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Un esquema que ya operaba de manera informal
La legislación viene a formalizar un procedimiento que, según reportes de la industria naviera, ya se venía implementando de manera extraoficial. Se habrían solicitado pagos que podrían alcanzar los dos millones de dólares por embarcación, a cambio de garantías de seguridad. Además, se requería información detallada sobre la tripulación, la carga y la ruta prevista.
Incertidumbre y desafíos para la navegación
La posibilidad de un peaje oficial plantea un dilema complejo para las compañías navieras. Por un lado, buscan recuperar cargamentos y tripulaciones varadas en la región; por el otro, deben sopesar el riesgo de enfrentar sanciones internacionales y problemas de seguridad. La libertad de navegación en rutas estratégicas como Ormuz es un principio consagrado por el derecho internacional.
«En el fondo, la cuestión es si se puede confiar en Irán», señaló Amanda Bjorn, jefa de reclamaciones del corredor de seguros marítimos Cambiaso Risso Asia, durante una conferencia en Singapur. «Esto contribuirá a obstaculizar el comercio global, donde durante el último siglo hemos operado bajo el principio de libertad de navegación».
Impacto en el mercado energético global
La interrupción del flujo marítimo a través de Ormuz ya ha tenido consecuencias tangibles. Varios productores del Golfo Pérsico se han visto forzados a reducir o cerrar temporalmente su producción ante la imposibilidad de exportar. A esto se suman daños reportados en refinerías de la región a causa del conflicto.
Este escenario de oferta restringida ha impulsado los precios del petróleo en los mercados internacionales. El crudo Brent, referencia global, superó esta semana la barrera de los 114 dólares por barril, reflejando la creciente tensión y la incertidumbre sobre la estabilidad futura de esta ruta vital.
