Compraron un olivar abandonado en Luyaba y producen uno de los aceites premiados del país

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Olivar en Chacras de Luyaba, Traslasierra, Córdoba

Dos emprendedores transformaron un campo en Traslasierra en un proyecto familiar de producción de aceite de oliva y biocosméticos.

Dos emprendedores transformaron un campo de Luyaba, en Traslasierra, Córdoba, en un proyecto familiar de producción de aceite de oliva y biocosméticos.

La cosecha en los olivares se realiza en abril y mayo, totalmente a mano, y comienza temprano por la mañana. En Chacras de Luyaba, el emprendimiento de quince hectáreas de Diego Niembro, las aceitunas se prensan el mismo día de la cosecha para lograr aceites de oliva orgánicos de alta calidad.

Niembro compró hace dos décadas una propiedad que había sido un campo productivo con olivares de más de 80 años. A esos ejemplares antiguos sumaron unas 1000 plantas nuevas que cultivan de forma orgánica. Estas proveen la materia prima para elaborar aceite de oliva virgen extra y una línea de biocosmética natural que incorpora hierbas medicinales del monte cordobés, a cargo de Josefina Di Pace, esposa de Diego y parte del proyecto familiar.

Diego y Josefina conocieron Traslasierra hace 25 años. Según relata Diego, en su juventud eligieron viajar y buscar el contacto con la naturaleza. Uno de esos viajes los llevó por primera vez a la región cordobesa. La tranquilidad de los paisajes, la calidad de vida y la calidez de la gente hicieron que las visitas se volvieran frecuentes, hasta que surgió la posibilidad de tener un lugar propio en Luyaba, un pueblo al pie de las sierras.

El proyecto comenzó con un olivar que necesitaba ser recuperado. Antes de producir, hubo que reactivar las plantas y restaurar el campo. Los primeros años fueron de trabajo y aprendizaje: instalarse en una de las casas abandonadas del lugar, arreglarla y avanzar sobre el olivar. Diego señala que eso fue esencial para conocer el cultivo y comprender el funcionamiento del sistema de riego por acequias, que también repararon.

El know-how de un conocido fue de ayuda. Cerca suyo estaba la figura de un amigo cuyo padre había sido durante años presidente del Comité Olivícola Argentino, una escuela informal que le permitió acercarse al mundo del aceite de oliva y entender que el campo era el punto de partida.

En Chacras de Luyaba producen hoy unos 5.000 litros al año de un aceite de oliva premium que ha sido premiado. En 2026 obtuvo una medalla de oro en Olive Japan, además de una mención especial y una medalla de oro en Olivinus. Sus principales características son la frescura y el equilibrio.

“La primera se logra a partir de procesar la aceituna el mismo día que se cosecha, manteniendo el aroma, el sabor a fruta fresca y sus propiedades intactas”, explica. “El equilibrio viene dado por una cosecha temprana y por un blend de variedades típicas de la zona, como Picual, Manzanilla, Nevadillo y Arbequina, que vamos procesando según su grado de maduración”, agrega el productor.

Después de cosechar la fruta, las aceitunas llegan rápidamente a la planta de extracción, donde se les quitan las hojas y se las lava. Luego ingresan en la maquinaria y finalmente el aceite se bombea a los tanques, donde decanta durante unos 25 días antes de su filtrado y embotellado. El sistema de extracción utiliza tecnología moderna de tres fases: molienda, amasado y centrifugado.

El productor destaca que sus aceites poseen un sabor y un aroma distintivos, una acidez inferior al 0,20% y una alta concentración de polifenoles, compuestos reconocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

“El terruño de Traslasierra, con la acumulación sedimentaria de la Sierra Grande de Córdoba, sumado a las temperaturas y al microclima de esta región, que tiene una gran cantidad de días soleados al año, es clave”, señala. Una combinación que, asegura, influye directamente en la calidad de las aceitunas y del aceite. También destaca la dinámica de cosecha y la búsqueda de calidad: toda la cosecha es manual, lo que resulta menos agresivo para las plantas, y la fruta se procesa en el día para preservar sus cualidades. “Quiero mantener una escala de ultracalidad”, afirma Niembro.

Chacras de Luyaba forma parte del Camino del Olivo, una propuesta en la que distintas fincas productoras de la zona abren sus puertas para mostrar los olivares y difundir la cultura del aceite de oliva.

Además de los aceites, en la tienda se comercializa la línea Jardines de Luyaba, una colección de biocosmética basada en el olivo que incluye aceites corporales, tónicos, sérums, jabones, mascarillas y cremas faciales y corporales.

Datos útiles: Chacras de Luyaba: viernes a domingos de 10 a 13, de 16 a 19. Ruta 14, km 154. Luyaba. T: (3544) 40-3203 / (2235) 37-0698. IG: @chacrasdeluyabaok