Brasil vota en elecciones polarizadas: Lula busca un cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro

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Urna electrónica en Brasil durante elecciones polarizadas entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro

Los comicios de este domingo se desarrollan en un contexto de polarización política y tensiones económicas. Lula da Silva, candidato del Partido de los Trabajadores, aspira a un cuarto mandato no consecutivo, mientras Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, busca capitalizar el apoyo del bolsonarismo.

Brasil celebra elecciones este domingo en un clima de polarización política. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras que Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, se presenta como candidato de la oposición.

La elección de octubre de 2022 fue la más ajustada desde el retorno de la democracia: Lula obtuvo el 50,9% de los votos frente al 49,1% de Jair Bolsonaro. Ese resultado evidenció una base electoral consolidada del bolsonarismo, con presencia en el Congreso y capacidad de movilización.

El 8 de enero de 2023, una semana después de la asunción de Lula, miles de seguidores de Bolsonaro invadieron el Congreso, el Palacio del Planalto y el Supremo Tribunal Federal, y destruyeron mobiliario y obras de arte. Las instituciones fueron puestas a prueba.

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), se combinó una agenda económica liberal con un conservadurismo social. En la pandemia, minimizó la gravedad del COVID-19 y confrontó con autoridades sanitarias. También debilitó controles ambientales en la Amazonia y mantuvo un discurso hostil hacia instituciones y prensa.

Con el regreso de Lula, el PT recuperó programas sociales como Bolsa Familia y priorizó políticas contra el hambre. La mejora del empleo y la reducción de la desigualdad mostraron resultados, aunque el costo de vida y el endeudamiento de los hogares condicionaron la percepción económica. El gobierno enfrenta restricciones fiscales y tasas de interés elevadas para sostener el gasto social.

En el plano internacional, Lula impulsó el multilateralismo y presidió el G20 en 2024. Organizó la COP30 en Belém en 2025 y activó los BRICS. Sin embargo, no logró mediaciones decisivas en crisis como la venezolana o la de Ucrania. En América Latina, buscó recuperar protagonismo, con avances como el acuerdo Mercosur-Unión Europea firmado en enero de 2026.

La relación con Estados Unidos atravesó tensiones durante el segundo mandato de Trump, aunque en mayo de 2026 ambos presidentes se reunieron en la Casa Blanca para abordar aranceles, comercio, seguridad y minerales. En paralelo, los vínculos con China se profundizan en energía, industria y tecnología.

Este domingo, la candidatura de Flávio Bolsonaro busca capitalizar la persistencia del bolsonarismo y el desgaste oficialista. Lula intenta convertir los avances de gestión en respaldo electoral en una sociedad donde la recuperación económica no disipó el malestar y la polarización organiza la competencia política.