Una abogada de CABA dejó su trabajo en el Poder Judicial y se mudó a una isla de Tailandia

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Lucila Pereyra en la isla de Koh Phi Phi, Tailandia

Lucila Pereyra renunció a su carrera en la Defensoría de Menores y emigró a Koh Phi Phi en 2017. Actualmente dirige una agencia de tours en español.

Lucila Pereyra nació y se crio en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, se especializó en Derecho de Familia y trabajó en la Defensoría de Menores del Poder Judicial. Durante veinte años jugó al hockey como federada en un club de zona norte.

En unas vacaciones entre Perú y Bolivia conoció a un hombre con quien inició una relación a distancia. Él se encontraba en un año sabático y le propuso que se sumara a su viaje por siete meses. Pereyra solicitó una licencia sin goce de sueldo en el Poder Judicial y emprendió el viaje.

Junto a su pareja recorrió varios países del sudeste asiático. En Tailandia conocieron a un colombiano que realizaba tours y comenzaron a guiar grupos de turistas para su empresa. En 2017, Pereyra renunció a su carrera y emigró definitivamente a Tailandia. Se instaló en Koh Phi Phi, una isla de 12 km² al sur del país, con aproximadamente tres mil habitantes.

«Es una isla donde no hay autos, no hay motos, no hay bicis, todo se hace en barco o caminando», declaró Pereyra. «La gente vive muy simple y no necesita de ‘cosas’ materiales para vivir. En occidente estamos acostumbrados a ser siempre productivos, aspirar al éxito, a triunfar y hacer dinero, y en la isla es muy distinto», agregó.

Sobre la seguridad, afirmó: «Tailandia es muy seguro. Los hombres para con las mujeres, y la sociedad en general, son muy respetuosos. Valoro mucho la libertad con la que me puedo mover, que no me tengo que andar cuidando como mujer si está oscuro».

En Koh Phi Phi, Pereyra se formó como instructora de buceo. Con su pareja, comenzó trabajando como guía de tours y luego fundaron la agencia Phi Phi Latino, la única de tours en español en la isla, que ofrece excursiones por las playas, snorkel y buceo. El proyecto se vio interrumpido por la pandemia. Durante ese período, Pereyra recibió una oferta para manejar un estudio de yoga en Bali.

«Cuando el turismo se regularizó volvimos, cumplimos el sueño y abrimos la agencia. Empezamos a pulmón con un barco y ahora somos un equipo de argentinos, españoles y uruguayos más nuestro equipo local de capitanes, ya con varios barcos y proyectos de expansión», relató.

Tras varios años de relación, su pareja decidió separarse y abandonó la isla. Pereyra quedó al frente de la empresa. «Fue muy duro para mí, un duelo de dos años que todavía estoy procesando, se trata de un doble duelo, ya que el sueño emprendedor también era de a dos. Fue un desafío tomar las riendas como mujer. Las islas tienen la influencia musulmana y cuesta aceptar a una mujer al mando», sostuvo.

Actualmente, Pereyra tiene 37 años y dirige la agencia en la isla. «Aprendí que una carrera no te define, que tenemos la familia de sangre pero también la familia que se elige. Aprendí que los límites nos los ponemos nosotros», concluyó.

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