La socióloga Carmen Domínguez sostiene que la obsesión por optimizar el tiempo puede afectar la salud física y mental. Otros expertos coinciden en la necesidad de incorporar pausas y desconexión.
La socióloga y máster en Medicina y Fisiología del Sueño, Carmen Domínguez, afirmó en una entrevista que «vivimos obsesionados con optimizar el tiempo, cuando muchas veces lo que necesitamos es saber parar». Según la especialista, la tendencia a priorizar la productividad y llenar la agenda de tareas puede generar efectos negativos en la salud física y mental.
Domínguez explicó que existen dos motivos principales por los que las personas, aun sintiéndose agotadas, continúan trabajando más horas o asumiendo más responsabilidades. Por un lado, mencionó el miedo a perder el empleo en un contexto donde acceder a una vivienda digna, alimentarse y mantener a la familia resulta cada vez más difícil. Por otro, señaló que «estamos normalizando el malestar, el asociar el descanso con una pérdida de tiempo y el estar ocupados con el éxito».
La especialista indicó que la carga constante mantiene al cerebro en estado de alerta, lo que «acaba generando estrés, fatiga mental, irritabilidad y dificultades para desconectar». Añadió que cuando el estrés se cronifica, «perdemos la capacidad de escuchar las señales de cansancio o de malestar del cuerpo».
En la misma línea, la psicóloga especializada en el ámbito laboral Dolors Liria sostuvo que «le damos más valor a cualquier actividad que a descansar porque creemos que eso es vivir mejor, cuando en realidad vivir mejor implica también reparar y cuidarse».
Para reducir el ritmo, Domínguez recomendó cuidar la desconexión digital, respetar las pausas breves, moverse con frecuencia, reducir la multitarea y aumentar los momentos de foco. «Al reducir el ritmo y hacer microdescansos, no solo mejoramos el bienestar, también se potencia la productividad», explicó.
Otros especialistas consultados aportaron sugerencias. La psicóloga Elena Arnaiz planteó la pregunta: «¿Quién eres cuando dejas de producir?», y señaló que «hay personas que no solo están agotadas de trabajar, también lo están de sentir que tienen que demostrar constantemente que merecen su lugar». Los especialistas en sueño Alfredo Rodríguez y Núria Roure coincidieron en que la hiperactivación diaria influye en el sueño y recomendaron «hacer un volcado de ideas y pensamientos, escribir en un papel las cosas que tenemos pendientes». Por su parte, Liria recordó que no hay que esperar al fin de semana o a las vacaciones para descansar: «Tenemos que encontrar una pequeña fuente de desahogo», porque la hiperconexión sostenida puede llevar a «explotar» y provocar bajas.
Domínguez concluyó: «Descansar no es dejar de ser productivo, es la condición necesaria para seguir siéndolo».

