Investigadores de la Universidad de Nottingham redujeron casi por completo el campo magnético alrededor de moscas de la fruta y observaron cambios en su longevidad y en el funcionamiento de sus mitocondrias. El experimento abre una línea de investigación sobre la relación entre el magnetismo y los procesos celulares.
El campo magnético de la Tierra, la fuerza invisible que rodea al planeta y lo protege de partículas provenientes del espacio, podría tener una influencia en los seres vivos mayor de la que se conocía hasta ahora, según un estudio de la Universidad de Nottingham publicado en la revista científica Aging.
Los investigadores utilizaron un dispositivo capaz de reducir el campo magnético hasta niveles extremadamente bajos. Luego compararon los efectos en moscas de la fruta sanas y en otras con una alteración genética utilizada para estudiar características de la enfermedad de Parkinson.
Los resultados difirieron entre ambos grupos. En las moscas con la mutación, la exposición al campo magnético extremadamente débil se asoció con una mayor supervivencia, aunque también empeoró su capacidad para trepar. En las moscas sanas, en cambio, mejoró parte de su rendimiento físico, pero no produjo el mismo efecto sobre la longevidad.
De acuerdo con los científicos a cargo del estudio, la principal explicación de estos resultados estaría en las mitocondrias, estructuras que funcionan como centrales de energía dentro de las células y cuyo deterioro se relaciona con el envejecimiento y distintas enfermedades.
Los expertos comprobaron que disminuir el campo magnético modificó algunos procesos relacionados con la producción de energía y el estrés oxidativo de las células. Esto sugiere que el entorno magnético podría interactuar con mecanismos celulares vinculados con el envejecimiento.
El hallazgo abre la posibilidad de investigar si la manipulación controlada de campos magnéticos podría utilizarse en el futuro para intervenir sobre problemas mitocondriales asociados con enfermedades neurodegenerativas.
No obstante, los propios investigadores señalaron que aún no puede afirmarse que el campo magnético terrestre determine la longevidad humana ni que reducirlo permita retrasar el envejecimiento. El experimento se realizó exclusivamente con moscas de la fruta y las respuestas variaron según el estado genético de los animales.
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