El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se retiró custodiado de Fiambalá tras una reunión con vecinos y referentes productivos. El Gobierno provincial aceptó modificar el proyecto de ley para que la ciudad acceda a los mismos beneficios que Tinogasta.
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se retiró este miércoles 23 de septiembre de Fiambalá por un lateral de la iglesia de San Pedro, acompañado por custodia policial, luego de una reunión con referentes sociales y productivos de esa localidad. Durante su salida, un grupo de vecinos intentó impedirle el paso en el marco del conflicto por la Zona Franca.
Imágenes difundidas por el medio local Multimedios Abaucán mostraron un cordón policial, la presencia de personal de infantería y manifestantes que reclamaban que los beneficios del régimen no quedaran concentrados únicamente en la vecina Tinogasta. La crónica del medio indicó que la fuerza intentó despejar el lugar y luego se replegó, y consignó limitaciones al trabajo de la prensa y pedidos de datos a personas que participaban de la protesta.
No se informó oficialmente sobre detenciones ni heridos.
Horas antes, el conflicto había escalado con un corte transitorio de la Ruta Nacional 60, en el acceso sur a Fiambalá. Cámaras empresarias, productores y vecinos cuestionaron que la localidad quedara afuera del proyecto pese a su vínculo con la actividad minera, el corredor hacia el Paso de San Francisco y los recursos que se extraen en su jurisdicción.
La posición inicial de Jalil fue que la Zona Franca “no se puede mover” de Tinogasta, porque allí se originó el expediente hace tres décadas. Esa definición abrió una disputa entre dos municipios del mismo departamento: Tinogasta defendió las gestiones y la infraestructura ya realizadas, mientras Fiambalá exigió participar de los beneficios aduaneros, logísticos y productivos.
Tras la reunión, el Gobierno provincial aceptó modificar el proyecto de ley que ya tenía media sanción del Senado para incorporar a Fiambalá como extensión formal de la Zona Franca de Tinogasta, con los mismos beneficios previstos para la sede principal. Jalil también asumió el compromiso de presentar el planteo ante las autoridades nacionales junto con representantes de los vecinos.
La precisión administrativa es central: Fiambalá todavía no cuenta con una Zona Franca operativa. Tinogasta conserva la sede principal establecida en el acuerdo y la ampliación necesita una modificación de la norma provincial y la conformidad de la Nación.
El anuncio, por lo tanto, no equivale a una habilitación definitiva, pero sí cambia el alcance del proyecto que defendía el Ejecutivo catamarqueño.
La comitiva acordada incluyó a representantes vecinales y al intendente de Fiambalá, Raúl Úsqueda, para llevar el planteo ante la Secretaría de Comercio nacional. De ese modo, la administración provincial pasó de sostener una localización exclusiva a reconocer que la protesta había abierto una nueva obligación política y legislativa.
La versión oficial presentó la reunión como un consenso alcanzado mediante el diálogo. El video de la salida mostró que Jalil dejó el lugar custodiado, entre insultos y reclamos, después de que los manifestantes buscaran impedir su paso.

