El Departamento de Bomberos de Los Ángeles concluyó que el fuego se originó en el techo del depósito de Lineage Logistics, pero no pudo determinar qué lo desencadenó. La empresa y la operadora de paneles solares disputan la interpretación del informe.
Tres meses después del incendio que paralizó a Boyle Heights durante semanas, el Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) cerró su investigación sin poder establecer una causa definitiva.
Los investigadores determinaron que el fuego se originó en el techo del almacén frigorífico de Lineage Logistics, según difundió Los Angeles Times. Además, la empresa afectada agregó que fue provocado por unos paneles solares gestionados por una firma externa, misma que estaba realizando pruebas el día en que inició el incidente.
El incendio fue reportado el 17 de junio en el depósito de 46.450 metros cuadrados (500.000 pies cuadrados) —ubicado en 1400 S. Los Palos Street— y tardó ocho días en extinguirse.
En ese lapso, los residentes de los barrios aledaños soportaron humo denso, cenizas y, en las semanas posteriores, una peste insoportable producto de la descomposición de alimentos almacenados. La limpieza y remediación del sitio le costó a Lineage más de USD 100 millones y se extendió por más de dos meses.
La investigación no pudo descartar los paneles solares como causa
La sección de Contraterrorismo e Incendios Intencionales del LAFD, que llevó adelante las pesquisas, concluyó que el fuego comenzó en el sector norte del techo —denominado “Grid 2”— donde se encontraba parte de los 12.400 paneles solares que cubren la estructura.
Sin embargo, no fue posible establecer qué desencadenó el evento eléctrico registrado en esa zona. Los investigadores no identificaron fuentes de ignición accidental, aunque hallaron materiales inflamables como componentes de equipos y materiales de techado.
El área de Investigación de Incendios del LAFD señaló que los paneles solares y sus componentes conectados fueron el único elemento que no pudo descartarse como fuente de ignición.
Un técnico que se encontraba trabajando en el techo al momento del incendio se negó a responder preguntas de los investigadores. En su lugar, un ejecutivo de Pearce Services —la empresa contratista que realizaba tareas en la instalación— contactó a las autoridades y explicó que el operario había visto un panel derretido y otro en llamas en los primeros instantes del siniestro.
De acuerdo con el informe del LAFD, el trabajador intentó usar un extintor, pero detectó que el fuego se extendía a puntos cercanos.
Lineage y Altus Power disputan la interpretación del informe
Lineage interpretó el reporte como un respaldo a su posición. “El informe lista solo una fuente de ignición que el LAFD no pudo descartar: ‘los paneles solares y sus componentes conectados’. Tal como lo supimos desde el principio, este fue un incendio del panel solar”, sostuvo la empresa en un comunicado.
La postura fue rechazada de forma tajante por Los Palos Street Operating, LLC, subsidiaria de Altus Power, que opera la red de paneles en el edificio. Debido a esto, un portavoz respondió en Los Angeles Times: “Lineage desafortunadamente continúa desinformando al público: su declaración está en contradicción directa con la conclusión del LAFD de que la causa del incidente es ‘indeterminada’”.
El 10 de septiembre, Lineage presentó una demanda civil contra Altus Power y Pearce Services ante el Tribunal Superior de Los Ángeles, en la que alega que ambas empresas ignoraron advertencias de seguridad y reactivaron prematuramente el sistema solar.
Según la demanda, entre el 5 y el 17 de junio se insistió en el arreglo de paneles en múltiples ocasiones, pese a que más de 200 fallas de conectores habían sido identificadas el mes anterior.
El texto legal compartido por el medio angelino indica también que, los contratistas emplearon conectores de distintas marcas en un mismo punto y utilizaron puentes de conexión (“jumpers”) en miles de sitios del techo, lo que “aumenta considerablemente el riesgo de incendio”.
Antecedente de 2024 y disputa por los dispositivos de apagado
El incidente de junio no fue el primero en ese techo. En 2024, un fuego anterior en el mismo arreglo solar fue catalogado por el LAFD como “falla de equipo o fuente de calor”. Tras ese siniestro, representantes de Lineage solicitaron al Departamento de Edificación y Seguridad de la Ciudad información sobre la posibilidad de retirar un interruptor de emergencia del sistema solar.
La empresa aclaró que indagaba por alternativas “más seguras” a los dispositivos de apagado rápido, diseñados para proteger a los bomberos de descargas eléctricas, pero que también han sido vinculados a mayor riesgo de incendio. La solicitud no prosperó: Lineage no obtuvo ninguna variación ni exención.
Vecinos y funcionarios reclaman respuestas del informe
Para la concejal del Distrito 14, Ysabel Jurado, cuyo distrito abarca Boyle Heights, el cierre de la investigación sin una conclusión firme resulta insuficiente. “Determinar qué causó el incendio de Lineage importa, no solo para la rendición de cuentas, sino para garantizar que un desastre como este no vuelva a ocurrir”, declaró en un comunicado recogido por Los Angeles Times.
La concejal también anunció que continuará oponiéndose a cualquier permiso para reconstruir la instalación. Su postura coincide con la de la alcaldesa Karen Bass, quien reiteró que no respalda los planes de Lineage para levantar nuevamente el depósito y solicitó una auditoría de almacenes similares ubicados cerca de zonas residenciales en toda la ciudad.
Bass también instruyó al Departamento de Gestión de Emergencias para que publicara el informe completo de la investigación en línea, luego de que el LAFD había indicado que solo estaba disponible mediante una solicitud formal.
El Concejo Municipal de Los Ángeles votó recientemente para retener los permisos de reconstrucción del almacén hasta que la investigación concluyera, y avanzó en medidas destinadas a fortalecer la regulación de grandes depósitos frigoríficos próximos a vecindarios residenciales.
Consecuencias de la catástrofe se extienden más allá del incendio
Las consecuencias del siniestro no terminaron cuando se apagaron las llamas. East Yard Communities for Environmental Justice y el Community and Environment Research Lab de la Universidad de California en Irvine publicaron el mes pasado un análisis que detectó niveles elevados de amoníaco en calles cercanas al almacén semanas después del incendio.
La medición más alta —4.300 partes por 1.000 millones— fue registrada el 2 de agosto en Indiana Street, cerca de Union Pacific Avenue, aunque no superó los estándares de salud de corto plazo del estado de California. El LAFD había indicado en su informe que no detectó amoníaco al momento del incendio, pese a que el refrigerante estaba presente en el interior del depósito.
Durante más de dos meses, los vecinos de Boyle Heights y el Este de Los Ángeles registraron olores nauseabundos, plagas de moscas y roedores, junto con malestares físicos. El Distrito de Gestión de Calidad del Aire de la Costa Sur recibió más de 4.900 quejas y emitió 39 notificaciones de infracción entre el 12 de junio y el 28 de agosto.

