Julieta Rodríguez presentó una instalación textil inmersiva inspirada en la selva misionera

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Instalación textil inmersiva 'Selva Sentida' de Julieta Rodríguez en Posadas

La artista textil Julieta Rodríguez trabajó junto a tejedoras de Misiones para crear ‘Selva Sentida’, una obra de 400 horas de trabajo que se exhibió en la tercera edición de UNE, Espacio Abierto – Ciudad Natural, en Posadas.

La artista textil Julieta Rodríguez presentó el mes pasado la instalación Selva Sentida en la tercera edición de UNE, Espacio Abierto – Ciudad Natural, un recorrido por arquitectura, diseño, paisajismo, arte e innovación que se desarrolló en Posadas, Misiones. La obra, de carácter inmersivo, ocupó un pasillo de circulación del evento.

Rodríguez vivió en Misiones hasta los 24 años. Declaró que a las seis de la tarde, en esa provincia, comienzan a cantar las chicharras, sonido que describió como la banda sonora de su infancia. La artista sostuvo que la humedad, la tierra colorada, el verde superpuesto en distintas alturas y el ritmo de vida de la selva quedaron incorporados en su memoria emotiva.

Para la creación de Selva Sentida, Rodríguez utilizó hilos de algodón y una paleta basada en el verde denso y húmedo. Afirmó que el punto de partida fue el deseo de trasladar un fragmento de selva a un espacio interior, aunque señaló que eso es imposible. La obra se concibió como una reinterpretación orgánica mediante capas de tramas superpuestas, redes suspendidas, volúmenes descendentes y capullos de luz que se mueven.

La artista convocó a un grupo de tejedoras para la realización de la instalación. La transformación de los hilos de algodón y lana orgánica en la obra demandó 400 horas de trabajo. Se aplicaron técnicas de macramé, anudado, crochet, dos agujas, tubular y tramado. Rodríguez describió la pieza como una arquitectura blanda: una piel textil que cubre, contiene y transforma la percepción del espacio en naturaleza viva.

Rodríguez se encuentra actualmente en Japón, donde viajó con un grupo de diseñadores textiles para investigar las posibilidades de las algas marinas en tejidos biológicos y evaluar algas de río misioneras para futuras exploraciones.

La artista es abogada y estudió curaduría y gestión de arte en ESEADE. A los 28 años, afirmó que está activando de manera plena su vida artística. Trabaja en su atelier-selva Perleea, de diseño de autor, y firma sus trabajos como Juls. Utiliza hilos de algodón, cuerdas, crochet, macramé y otras técnicas de entramado. Declaró que no trabaja con plantas, sino con el recuerdo que le dejaron en el cuerpo.

Rodríguez señaló que la selva paranaense fue su paisaje cotidiano durante años y que la distancia le permitió reconocer que la selva no era parte del decorado, sino una forma de estar. En sus obras, la selva aparece como una estructura de capas: el dosel que filtra la luz, el sotobosque donde las plantas se cruzan y el suelo húmedo. La artista traduce esos estratos mediante redes, nudos y tramas.

Sobre la instalación, Rodríguez afirmó que la primera sensación que buscó fue la de un dispositivo envolvente. Sostuvo que la selva primero rodea y después explica. Añadió que el entramado textil funciona de manera similar al micelio: lo que se ve es apenas una parte de una estructura que depende de múltiples conexiones. La obra busca trasladar la experiencia de pausa y de relación con el tiempo que propone el paisaje de la selva a espacios cotidianos, mediante una materialidad que puede atravesarse, tocarse y recorrerse con la mirada.

Rodríguez diseña, desarrolla y teje. El trabajo manual forma parte de una cadena que incluye diseño, producción y economía circular. La colaboración con artesanas de Misiones se inscribe en esa dinámica. Desde Japón, declaró que se activa una dimensión mística y una conexión ancestral con el agua, las piedras, la vegetación y la escala del paisaje.