La Casa Rosada formalizó la medida en un comunicado que atribuye la decisión a la necesidad de «fortalecer la seguridad» y anuncia que la Casa Militar asumirá la seguridad integral de la residencia presidencial. ATE denunció los despidos y cuestionó la falta de explicaciones.
El Gobierno confirmó que 12 trabajadores civiles de la Quinta de Olivos fueron despedidos y que otros empleados serán reasignados a distintas dependencias, en el marco de una reorganización que reducirá la cantidad de personal civil en la residencia presidencial y concentrará en la Casa Militar las funciones de seguridad.
La decisión se adoptó en las últimas horas, en paralelo con una revisión del esquema de seguridad y del funcionamiento interno de la Quinta de Olivos. Según fuentes oficiales, las filtraciones de información vinculadas con la actividad dentro de la residencia fueron el motivo de los despidos y de la reubicación de parte del personal.
En ese contexto circularon versiones no confirmadas sobre situaciones ocurridas dentro de la Quinta, entre ellas la compra y el manejo de carne y otros alimentos, la intoxicación de uno de los perros del Presidente y el malestar de Javier Milei ante un supuesto uso de alimentos y elementos de la residencia sin autorización.
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) Capital denunció los despidos y cuestionó que los trabajadores fueran apartados sin recibir explicaciones. Su secretario general, Daniel Catalano, sostuvo: «Despidieron sin ningún motivo al personal de la Quinta de Olivos. Los trabajadores se presentaron a su puesto de laburo como todos los días y no se les dio ninguna explicación». Y agregó: «Repudio absoluto. Vamos a dar pelea».
Desde ATE Presidencia, su delegada Melisa Abate había confirmado inicialmente el despido de diez trabajadores y señaló que algunos otros serían reasignados. Según explicó, también «se habla de desafectar a todo el personal civil» de la Quinta de Olivos, en el marco de la reorganización que ahora quedó bajo la órbita de Casa Militar.
La Casa Rosada formalizó durante la tarde el cambio mediante un comunicado en el que anunció que la Casa Militar asumirá la responsabilidad integral de la seguridad de la Residencia Presidencial de Olivos y de las residencias transitorias utilizadas por el Presidente y su familia. La transferencia de responsabilidades y bienes deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
El comunicado oficial no menciona las filtraciones como fundamento de los despidos. La explicación formal del Gobierno apunta a la necesidad de «fortalecer la seguridad» y elevar los estándares de protección del Presidente y su entorno, en un contexto que definió como de «escalada de la inseguridad a nivel global». También menciona la próxima visita del papa León XIV, que requerirá el ingreso de personal externo para realizar obras y prestar servicios de acondicionamiento en la residencia.
La reorganización supone además la disolución de la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos y la separación de las funciones de seguridad, administración y control. Según el Ejecutivo, el nuevo esquema permitirá reducir la estructura formal y la cantidad de personal que permanece en la Quinta.
Las filtraciones aparecen como el elemento que, según fuentes oficiales, precipitó la salida de 12 trabajadores, mientras que el Gobierno presentó formalmente la medida como una reorganización destinada a reforzar la seguridad presidencial. La transferencia de funciones y bienes a Casa Militar deberá completarse en los próximos 60 días.

