El emprendimiento de Lola Bravo y Cristián Bonadeo Miguens reúne 20.000 plantas de peonías en 1,8 hectáreas, en el paraje El Gallo. Desde 2019 recibe visitantes durante la floración, entre mediados de octubre y mediados de noviembre.
En Flowery Hills, ubicado en el paraje El Gallo, dentro del establecimiento La Rinconada, en Tandil, 20.000 plantas de peonías ocupan 1,8 hectáreas. El emprendimiento fue creado por Lola Bravo y Cristián Bonadeo Miguens. La floración se extiende durante aproximadamente un mes, entre mediados de octubre y mediados de noviembre.
La idea de desarrollar un cultivo intensivo precedió a la plantación. En 2010, mientras trabajaba en un establecimiento de Corrientes, Cristián Bonadeo Miguens observó una plantación de gladiolos. «Lo sentí con claridad: ‘Es por acá’», declaró. En 2016, la pareja buscó asesoramiento. El ingeniero Marcelo Sasaki, tras recorrer el campo, indicó el cultivo de peonías.
Luego viajaron a Trevelin, Chubut, para adquirir los primeros 5.000 rizomas. «Fuimos con un carro sin dimensionar la magnitud de lo que traíamos de regreso. Nos tocó enfrentar nieve, hielo sobre la ruta, roturas en el tráiler y viajar a apenas 40 kilómetros por hora durante un día y medio para poder llegar a plantar», recordó Cristián Bonadeo Miguens.
Las peonías requieren más de 750 horas por debajo de los 7°C y varios años antes de la primera cosecha. «La peonía nos permitía aprender mientras esperábamos. Como tarda un par de años en florecer, ese tiempo nos sirvió para formarnos en el oficio», explicó.
Flowery Hills cuenta con nueve variedades de peonías herbáceas, entre ellas ‘Sarah Bernhardt’, ‘Kansas’ y ‘Duchesse de Nemours’, además de otras importadas desde Holanda, como ‘Alertie’. Desde agosto hasta diciembre, las tareas se realizan de manera manual: control de malezas, prevención de enfermedades, despimpollado de varas y recorrido del cultivo.
En 2019, la empresa envió flores a Holanda. La pandemia y una posterior mudanza obligaron a desenterrar todos los rizomas, dividirlos y comenzar nuevamente. Durante ese proceso, aumentó la llegada de visitantes. «Empezó a acercarse gente sorprendida con lo que veía. Llegó un punto en que tuvimos que dedicar tiempo a recibir visitantes y el proyecto empezó a transformarse en un emprendimiento turístico», contaron.
El proyecto incluye un parque botánico de cuatro hectáreas, denominado ‘Rincón Patagónico’, con alerces, coihues, arrayanes, notros y otras especies. También contempla una casa de té y un espacio de usos múltiples. «Sabemos que llevará tiempo verlo como lo imaginamos porque la naturaleza tiene sus propios ritmos. Pero pensamos en un legado para nuestros hijos, nuestros nietos y para toda la comunidad de Tandil», afirmó Cristián Bonadeo Miguens.
Las flores cortadas se conservan a 1°C en cámara de frío. Una flor con hasta 15 días de cámara dura entre 7 y 10 días en florero. La temporada de visitas se extiende durante la floración de las peonías y continúa con lavandas, rosales, dalias, rododendros y amapolas.
Créditos fotos: gentileza Paz Ruiz Luque, Wenceslao Hollmann y Flowery Hills.

