Una empresa familiar de Bolívar superó inundaciones y se expandió con campos alquilados

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Campo ganadero en Bolívar afectado por inundaciones

Lospalas, de los hermanos Claudia y Marcelo Paladino, en el partido de Bolívar, enfrentó inundaciones en 2017 y 2025, y aplicó diversificación, destete precoz y capitalización de vacas para sostener la producción.

La empresa familiar Lospalas, propiedad de los hermanos Claudia y Marcelo Paladino, está ubicada sobre la ruta 205, en el partido de Bolívar, cerca del arroyo Vallimanca, una zona con alto riesgo hídrico. Los hermanos tomaron posesión del campo en 2016, con 900 vacas, sin fondos en la caja, con deudas y sin objetivos definidos ni tecnología avanzada.

En 2017 el campo se inundó y complicó la situación. En 2025, según el relato de los propietarios, el establecimiento estaba en buen estado, pero volvió a inundarse, excepto algunas lomas agrícolas que no habían sido trilladas. «Tuvimos que huir de la zona encharcada y llevar la hacienda a los lotes agrícolas, donde pastorearon los cultivos de maíz y soja que estaban orientados inicialmente a cosecha. Luego, el campo se recuperó mucho en octubre, pero en noviembre se volvió a inundar», recordó Claudia Paladino durante una reunión organizada por Select Debernardi en Bolívar, con 900 participantes.

Marcelo Paladino explicó: «Lospalas SA es un campo donde hay que hacer negocios con un ambiente riesgoso, que no se puede cambiar, por lo cual la operación debe adaptarse a la gestión del peligro que se tiene en el campo». Ante esa situación, los propietarios decidieron diversificar los riesgos y alquilar otros campos para no concentrar toda la agricultura y ganadería en tierra inundable. La cría se mantiene como actividad principal, pero desarrollaron esquemas asociativos para recriar hembras de reposición y machos, y capitalizar más vacas. «En 2025 hubo que salir con 500 vacas a tres campos alquilados, y esos campos van a quedar en capitalización para crecer con vacas fuera de la empresa madre», detalló el empresario.

Actualmente, Lospalas maneja 2730 hectáreas, de las cuales 2200 son propias y 530 alquiladas. El 65% de esa superficie solo tiene aptitud ganadera. La empresa reúne un total de 2000 animales, con 1220 vacas de cría en 1600 hectáreas ganaderas propias y el resto disperso en campos alquilados. Es conducida por los dos hermanos y los hijos de Marcelo.

El servicio de las vacas de cría es estacionado y se realiza desde octubre hasta diciembre, para evitar los meses de verano. La inseminación artificial comienza en octubre y, una vez finalizada, se realiza el repaso con toros. Luego se efectúan ecografías a los 25 días y se clasifican las vacas según el grado de preñez. En marzo se realiza el destete y un tacto rectal para el ordenamiento final del rodeo, clasificando las preñeces en «cabeza», «cuerpo» y «cola». Las mermas embrionarias se ubican entre el 2% y el 5% en vacas, y son algo mayores en vaquillonas.

«La recría de los machos y hembras se realiza fuera del establecimiento. Esta decisión de hacer la reposición fuera del campo madre puede hacer perder algún punto de rentabilidad, pero tiene riesgo cero de inundación y asegura que las hembras van a estar preñadas en tiempo y forma», afirmó Marcelo.

El planteo ganadero se desarrolla con herramientas defensivas que permiten una cría con alta carga y eficiencia en un campo con peligro de inundaciones y estacionalidad en la producción de forrajes. Para amortiguar las diferencias de producción de forraje a lo largo del año, se utilizan maíces y sorgos diferidos durante el invierno. Con este recurso, más la confección de rollos, se establece el stock de alimentos y se ajusta la carga en función de la disponibilidad anual.

La segunda herramienta defensiva es el destete precoz en vaquillonas de entore a los 15 meses. Estas hembras pastorean 200 hectáreas de praderas y esa separación adelantada del ternero permite su recuperación y genera condiciones para una alta preñez durante el segundo servicio. Esta técnica también se emplea si hay vacas adultas con mala condición corporal.

Otra técnica empleada es el destete anticipado. En verano, cuando las lluvias son escasas, el forraje pierde calidad y es común que los terneros no se desarrollen adecuadamente y que se deteriore la condición corporal de las vacas. Por esa razón, el destete anticipado, con silaje de autoconsumo complementado con alimento balanceado, permite mantener la condición corporal de las vacas y lograr que ingresen en buenas condiciones al invierno, evitando que el ternero caiga en un bache alimenticio.

Otra herramienta importante en Lospalas ha sido la red de socios. Marcelo Paladino entiende que «una empresa vale por lo que vale su red de socios» y que «trabajando en soledad es difícil avanzar; sin socios se pierden oportunidades». Por esa razón, la firma mantiene vínculos con otras empresas y con productores que llevan adelante la recría de hembras y machos y desarrollan esquemas de capitalización de vacas. Recientemente, Lospalas abrió la posibilidad de que inversores participen en negocios de capitalización de vacas, lo que les permite obtener una renta y, al mismo tiempo, a la empresa conseguir una mayor cantidad de terneros.

En un momento del desarrollo de la empresa, Claudia y Marcelo entendieron que era necesario dar un salto hacia adelante. No se trataba solamente de tener vacas y producir terneros, sino de generar un cambio importante en el rodeo que permitiera alcanzar mayor uniformidad y previsibilidad, además de diversificar la actividad ganadera. Comenzaron buscando un cambio genético en las vacas, pero al poco tiempo comprendieron que la selección podía convertirse en un motor de gestión.

Así se conformó un proyecto de inseminación artificial a tiempo fijo, gestionado por un equipo técnico integral que recopiló una gran cantidad de datos y fue exigente en el proceso de selección de las hembras del rodeo. Los principales objetivos fueron producir más kilos por hectárea, obtener mejores hembras para la reposición, aumentar la homogeneidad del rodeo sin incrementar el peso adulto de las vacas más allá de 450 kilos y agregar valor a la producción.

«Aunque se trata de una ganadería general y no de una cabaña, la marca también importa. Es importante que terceros conozcan los procesos, la seguridad sanitaria y la solvencia financiera de la empresa, en el entendimiento de que, en los próximos años, la ganadería avanzará hacia una situación en la que la marca tendrá mayor importancia y en la que se pagará un diferencial por calidad», adelantó Marcelo.

«Si no hay equipo, no hay procesos; y si no hay procesos, no hay cambios», definió Paladino. Entiende que «cuando existe un buen proyecto, es posible conseguir los recursos necesarios para financiarlo». Por eso, aconseja que la búsqueda de financiamiento sea una parte importante de la gestión de una empresa agropecuaria y que alguien dentro de ella tenga la responsabilidad específica de ocuparse de esta tarea.

Otro aspecto fundamental fue la recopilación de datos. «No se puede gestionar sin información ni tomar decisiones basándose únicamente en impresiones», distinguió Marcelo. También se diseñó una cadena forrajera de calidad, alineada con el proyecto productivo. «No se puede alcanzar alta calidad de la hacienda si no existe, previamente, calidad forrajera», sentenció.

Además de las actividades productivas, Paladino pone atención en la sustentabilidad. La empresa genera energía para el partido de Bolívar mediante paneles solares y logró reducir un 40% el consumo de gas mediante la instalación de calentadores solares.