El ministro del Interior, John Reimberg, anunció la medida que regirá desde el 17 hasta el 30 de septiembre, con restricción de circulación entre la medianoche y las 05:00. Es el tercer toque de queda en lo que va del año.
El ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, anunció este viernes en su cuenta de X un nuevo toque de queda nocturno para las provincias costeras de Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro. La restricción tendrá una duración de dos semanas y, según el funcionario, busca intensificar la lucha contra el crimen organizado.
La medida regirá desde las 00:00 del 17 de septiembre hasta las 23:59 del 30 de septiembre (hora local), con una prohibición de circular diariamente entre la medianoche y las 05:00 de la mañana.
Reimberg detalló que la restricción será «temporal y focalizada» y sostuvo que, durante esas horas, las autoridades ejecutarán operaciones contra las estructuras criminales que «pretenden sembrar el miedo y desafiar al Estado».
«A las organizaciones criminales les decimos algo muy claro: el Estado no se va a detener. No vamos a retroceder. No habrá territorios del crimen organizado y, sobre todo, no habrá impunidad», continuó el ministro.
Además, agregó que no se emitirán salvoconductos y que únicamente podrán circular el personal sanitario y de atención de emergencias, así como fiscales y abogados debidamente acreditados. También pidió a la ciudadanía que permanezca en casa durante las restricciones. «La seguridad de los ecuatorianos es una prioridad y objetivo final», escribió.
La medida se corresponde con el tercer toque de queda en lo que va de año. El último se produjo en el mes de mayo en las provincias de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas, Pichincha, El Oro, fronteriza con Perú; y Sucumbíos y Esmeraldas, fronterizas con Colombia, claves en las rutas del narcotráfico. Más de 3.400 personas fueron detenidas entre los días 3 y 18 de ese mes.
Ecuador vive desde 2024 bajo un estado de «conflicto armado interno» que declaró el presidente Daniel Noboa para intensificar la lucha contra las bandas criminales, a las que pasó a llamar terroristas.

