El mercado inmobiliario argentino gira hacia la creación de demanda

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Vista aérea de un desarrollo urbano en Buenos Aires

Desarrolladores inmobiliarios en Argentina están modificando su enfoque: en lugar de seguir la demanda existente, buscan crearla mediante proyectos que anticipen tendencias urbanas y sociales.

En el mercado inmobiliario argentino, durante mucho tiempo se consideró que la clave del éxito era identificar una demanda existente y ofrecer una respuesta. Sin embargo, según desarrolladores del sector, esa perspectiva ha quedado superada. En un contexto donde las ciudades cambian, las formas de habitar evolucionan y las preferencias de las personas se transforman, seguir al mercado implicaría llegar tarde.

Pensar un proyecto ya no consiste únicamente en observar qué se vende, sino en comprender hacia dónde se dirige la ciudad, cómo se desplazan los habitantes, qué hábitos están cambiando y qué zonas presentan potencial. Las grandes transformaciones urbanas, según esta visión, no surgen de una demanda explícita, sino de la decisión de anticiparse a ella.

Este enfoque implica asumir riesgos y considerar que el valor puede aparecer en áreas donde otros perciben incertidumbre. En el sector se combinan intuición, método, equipos de trabajo y una percepción detallada del riesgo.

Realidades locales y escalas urbanas

Cuando se opera en distintas ciudades o países, la complejidad aumenta. Aunque existen tendencias globales, las realidades locales tienen un peso determinante. Según desarrolladores, el error sería trasladar mecánicamente una fórmula que funcionó en un lugar a otro, dado que el mercado inmobiliario mantiene un carácter profundamente cultural.

Por ello, algunas empresas del rubro afirman haber dejado atrás la lógica de pensar únicamente en edificios. El desafío actual, sostienen, consiste en trabajar a escala urbana: integrar usos y densidades, sumar espacios verdes, generar servicios y construir centralidad. Crear demanda no implicaría solo ocupar un terreno, sino entenderlo, integrarlo a su entorno y dotarlo de identidad, combinando vivienda, comercios, espacios de trabajo, áreas verdes, deporte y recreación, con una lectura clara del segmento al que se apunta.

Identificar una oportunidad donde otros ven un problema no sería cuestión de suerte, sino de experiencia, atención al detalle y convicción, además de criterio para descartar opciones obvias y entender que se trata de un negocio de largo plazo.

Zonas olvidadas como punto de partida

Los grandes desarrollos suelen originarse en áreas que no están en el foco de atención: sectores olvidados, subutilizados o descartados, hasta que un proyecto decide transformarlos. Ejemplos citados incluyen el corredor norte de Buenos Aires y el noroeste de Córdoba, donde según los desarrolladores, los resultados no fueron casualidad sino producto de convicción, riesgo y trabajo.

Crear demanda implicaría moverse en dirección opuesta a la del mercado cuando todos los actores miran hacia el mismo lugar. Supone evitar repetir lo que ya funciona en la misma localización y con la misma propuesta, y diseñar opciones diferenciales para necesidades reales que muchas veces aún no han sido identificadas por los clientes.

Según la visión del sector, no hay crecimiento sin riesgo, innovación y una mirada de largo plazo. Innovar en locaciones, conceptos, financiamiento y comercialización sería la vía para generar nuevas categorías de mercado. En el real estate, el desafío central no sería seguir la demanda, sino crearla.