El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enfrenta una creciente presión política y social tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta a fines de julio, luego de la difusión de un informe policial que sugiere la participación de Marruecos.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, enfrenta una creciente presión política y social por la crisis migratoria en Ceuta, enclave español en el norte de África. A fines de julio, más de 70.000 migrantes ingresaron de forma masiva desde Marruecos, cifra que casi iguala la población local de más de 80.000 habitantes. Aunque la mayoría retornó, unos 5.000 permanecen en el territorio.
El martes, Sánchez compareció ante el Congreso para dar explicaciones luego de que se difundiera un informe de la Policía Nacional que indicaba que la irrupción de migrantes fue favorecida y «guiada» por agentes marroquíes. El mandatario, que había negado toda participación de Marruecos, insistió en que el Ejecutivo carece de «evidencias sólidas» que confirmen la instigación de Marruecos en la entrada masiva.
«Ningún servicio gubernamental ni organismo internacional ha entregado al gobierno de España evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara el episodio», aseguró Sánchez. «Si existieran esas pruebas sólidas, actuaríamos en consecuencia, con total contundencia como exige la situación», agregó.
La postura del mandatario contrasta con el contenido del informe policial filtrado, que apunta a la «permisividad» de las fuerzas de seguridad marroquíes durante la crisis. El malestar social y político se trasladó a las calles: el miércoles se celebró una manifestación en España que reflejó el rechazo ciudadano y la polarización en torno a la respuesta del Gobierno ante la vulnerabilidad de las fronteras terrestres de la Unión Europea en África.
La gestión de la crisis ha generado críticas tanto de la oposición como de aliados de izquierda del bloque gubernamental. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (derecha), expresó: «La argumentación de su comparecencia es demoledora. No nos enteramos de nada y, por tanto, no tenemos responsabilidad ni culpa alguna. Si esta es la verdad, dimita por incompetente, y si es falso, dimita por cómplice». Además, calificó la entrada masiva como «un posible acto de guerra híbrida».
El trasfondo político incluye que desde 2022 Madrid respalda el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, territorio reclamado por el Frente Polisario con apoyo de Argelia. Algunos analistas evalúan que la avalancha migratoria pudo ser una represalia de Rabat por una visita previa de Sánchez a Argelia, principal socio gasístico de España.

