Sergio Peris-Mencheta: “La enfermedad me enseñó que llegar cinco minutos antes no cambia nada, hay que disfrutar del trayecto”

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Sergio Peris-Mencheta en una entrevista

El actor, director y escritor Sergio Peris-Mencheta conversó con La Vanguardia sobre su vida tras la leucemia, su regreso a Madrid, su relación con los viajes y el tiempo, y sus próximos proyectos artísticos.

El actor, director, productor y escritor Sergio Peris-Mencheta (Madrid, 1975) lleva más de tres décadas desarrollando su carrera entre escenarios, platós y aeropuertos. Desde su participación en la serie “Al salir de clase” hasta su trabajo en teatro, cine y televisión, su trayectoria incluye proyectos en España y en el extranjero.

En los últimos años, Peris-Mencheta publicó el libro “730 días”, en el que relata su experiencia con la leucemia y su proceso de recuperación. Tras residir ocho años en Los Ángeles, regresó a Madrid. Entre sus trabajos recientes figuran el rodaje en Islandia de la película “Hólmavík”, las obras teatrales “Blaubeeren” y “Constelaciones”, y su participación en “Una noche sin luna” en Barcelona. En 2027 tiene previsto estrenar “7 minutos” junto a Blanca Portillo. Además, colaboró con TVE en el programa “Sukha”, un formato de monólogos que combina bienestar, actualidad y escena.

En una entrevista publicada por La Vanguardia, el actor habló sobre su vida cotidiana, su relación con el tiempo y los viajes, y las secuelas de la enfermedad.

Residencia y desplazamientos

Peris-Mencheta afirmó que su hogar está donde se encuentra su familia: “Mi lugar favorito es mi mujer, Marta. Donde están ella, mis hijos y la perra, ahí está mi casa”. Sobre su vida en Los Ángeles, señaló que en esa ciudad el tiempo de desplazamiento es significativo: “Allí existe mucho el concepto del commuting: el tiempo que tardas en ir al trabajo, llevar a los niños, moverte durante el día… Y son muchas horas. Aquí bajo andando a la calle y hago mi vida caminando”.

Conducción y ritmo de vida

El actor indicó que conduce con mayor tranquilidad que antes: “Antes parecía que tenía que batir récords cada vez que repetía un trayecto. Era una competición absurda conmigo mismo. Ahora no tengo prisa. También porque físicamente no puedo tenerla”. Explicó que tras la leucemia su movilidad cambió: “Ponerme unos calcetines, algo que antes tardaba cinco segundos, ahora me lleva un minuto por pie. No puedo correr. Tengo que calcular todo con más tiempo”.

Impacto de la enfermedad

Peris-Mencheta relató que la enfermedad lo llevó a modificar su perspectiva: “La enfermedad te para. Le ves las orejas al lobo y empiezas a mirar la vida de otra manera. Ya no estás tan pendiente de lo siguiente. Estás más en lo que pasa ahora”. Mencionó que en los hoteles verifica la altura de la cama o dónde apoyar el pie para ponerse los calcetines, y que en su visita al programa “La Revuelta” probó el sofá para asegurarse de poder levantarse.

Viajes en coche y recuerdos

Sobre los trayectos largos, dijo que le sirven para pensar o para escuchar el programa “Nadie sabe nada”, de Berto Romero y Andreu Buenafuente. Recordó los viajes de su infancia en un Renault 4 amarillo hacia Alicante, durante los cuales solía marearse.

Experiencia en Los Ángeles

Respecto a su vida en Los Ángeles, señaló que en esa ciudad el automóvil es parte de la identidad: “En Nueva York se dice que eres lo que comes y en Los Ángeles eres lo que conduces”. Afirmó que nunca tuvo interés por los autos deportivos y que utilizaba vehículos prácticos para la familia.

Viaje a Islandia

Peris-Mencheta destacó su rodaje en Islandia como una experiencia significativa: “Estuve dos meses rodando allí este invierno y hubo un momento en un pequeño pueblo perdido en un fiordo en el que pensé: ‘Esto me lo habría perdido si no hubiera salido adelante’”. Mencionó un barco oxidado y el cambio de la nieve con la llegada de la primavera, y expresó “una gratitud brutal por estar vivo viendo aquello”.

Aeropuertos y hospitales

El actor comparó aeropuertos y hospitales: “Son lugares asépticos, de despedidas y bienvenidas. Fríos. Lugares de tránsito”. Dijo que no tiene miedo a volar, pero que los aeropuertos le resultan poco acogedores y suelen implicar madrugones, algo que le resulta difícil desde niño.

Etapas de vida y medios de transporte

Peris-Mencheta asoció su infancia con la ruta escolar y el metro, su adolescencia con el metro madrileño, y luego la moto hasta la enfermedad. Actualmente camina mucho: “Necesito caminar para recuperarme, pero además siempre me ha gustado muchísimo andar”.

El teatro como refugio

Sobre el periodo más difícil de los últimos dos años, señaló: “No sé decirte si el físico o el emocional. El miedo paraliza muchísimo. Pero curiosamente el teatro me salvó. Estaba ingresado y decidí seguir ensayando una obra a distancia”. Añadió que durante esas horas desaparecían el dolor, las náuseas y el cansancio.

Lugares de referencia

El actor mencionó como paisajes emocionales su barrio, la Casa de Campo, Batán, el zoo, el teleférico y Las Navas del Marqués. También destacó la Fontana di Trevi: “La primera vez que entré en esa plaza me dejó completamente apabullado”.

Consejo al pasado

Si compartiera coche con el Sergio de hace diez años, le diría: “Más despacio, tío, no pasa nada”. Y agregó: “Que llegar cinco minutos antes no cambia nada. Que disfrute del trayecto”.

Música y recuperación

Mencionó la canción “Fields of Gold”, de Sting, como importante durante su recuperación: “Mi padre la ponía en el coche cuando yo era niño y la recuperé durante la enfermedad. Me llevó de vuelta a la infancia y a aquellos viajes eternos a la playa”.

Proyección futura

Consultado sobre su rumbo, afirmó: “Estoy mucho más abierto a la vida. Antes no me habría imaginado escribiendo un libro o haciendo determinados proyectos. Ahora intento vivir sin tanta expectativa porque las expectativas casi nunca se cumplen exactamente como imaginas. Tengo ganas de que la vida me siga sorprendiendo. Con lo bueno y con lo malo”.