El “malapportionment” en Argentina: un voto puede valer 6,5 veces más según la provincia

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Mapa de Argentina con provincias resaltadas según su representación en la Cámara de Diputados

La Cámara de Diputados de la Nación mantiene desde 1983 una distribución de bancas que no se ajusta a los censos, lo que genera que el voto de un ciudadano de Tierra del Fuego valga 6,5 veces más que el de uno de la provincia de Buenos Aires.

La Cámara de Diputados de la Nación Argentina mantiene desde 1983 una distribución de bancas basada en el decreto ley 22.487, firmado por el dictador Reynaldo Bignone. Esa norma estableció que cada distrito tuviera un diputado por cada 161.000 habitantes, con un piso de cinco legisladores por provincia y la garantía de que ningún distrito perdiera representación respecto a 1976.

Según datos de la Cámara Nacional Electoral, en la actualidad se necesitan 250.000 votos para elegir un diputado en la provincia de Buenos Aires, mientras que en Tierra del Fuego alcanza con 38.000. Esa diferencia implica que el voto de un fueguino vale 6,5 veces más que el de un bonaerense. En el caso de CABA, se necesitan 124.000 votos por banca, mientras que en la provincia de Buenos Aires se requieren 250.000.

El fenómeno se conoce como malapportionment, un término de la ciencia política que refiere a la desproporción entre la cantidad de habitantes y la cantidad de representantes en un cuerpo legislativo. En Argentina, la Cámara de Diputados tiene 257 miembros, aunque, según el censo de 2022, la cantidad debería ser mayor si se aplicara la fórmula vigente.

La Cámara Nacional Electoral, en un fallo de 2018, ordenó al Congreso ajustar la distribución de bancas conforme al artículo 45 de la Constitución Nacional, que establece la representación proporcional al pueblo de la Nación. Esa orden no fue cumplida.

Existen distintos proyectos legislativos para modificar la distribución. La exdiputada Margarita Stolbizer propuso un diputado cada 140.000 habitantes y un piso de cuatro por provincia, lo que elevaría la Cámara a 334 miembros. El diputado Álvaro Martínez, de La Libertad Avanza, planteó mantener 257 bancas pero reducir el piso a tres y fijar 210.000 votos por banca. La exdiputada Carla Carrizo sugirió elevar a 290 bancas, y Myriam Bregman, del Frente de Izquierda, propuso 323.

El exdirector nacional electoral Alejandro Tullio calculó que si se elevara la base a 165.000 habitantes, la Cámara tendría 297 miembros y siete distritos mejorarían su representación. El politólogo Juan Manuel Abal Medina señaló que una opción intermedia sería aumentar la Cámara a 350 o 400 bancas, asignando las nuevas a las provincias subrepresentadas.

El juez federal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, Alejo Ramos Padilla, indicó que, si se aplicara la fórmula de 1983, la Cámara pasaría a tener 359 representantes, y con el piso histórico de 1976, 362.

La distribución actual beneficia a las provincias menos pobladas, como Tierra del Fuego, La Pampa, Santa Cruz, La Rioja y San Luis, y perjudica a las más pobladas, como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, Salta y Misiones. La provincia de Buenos Aires tiene el 38% de la población del país, pero solo el 27% de las bancas.