Un estudiante de 16 años identificó un posible mecanismo de supervivencia de los lobos ante nevadas extremas

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Lobo en un entorno nevado en Minnesota, Estados Unidos

Finley Holz, estudiante de 16 años en Minnesota, Estados Unidos, analizó datos de seguimiento satelital de lobos y registros meteorológicos para determinar cómo la nieve afecta la movilidad de estos animales. Según su estudio, la profundidad de la nieve influye en la actividad de los lobos, mientras que las olas de frío no generan cambios significativos.

Un estudiante de 16 años, Finley Holz, realizó un estudio en Minnesota, Estados Unidos, que combinó registros de seguimiento de lobos con datos meteorológicos para analizar la relación entre las condiciones climáticas y la movilidad de estos animales. El trabajo fue presentado en la Competencia Minnesota Story Map, donde obtuvo el segundo lugar, y también fue finalista en la Feria Regional de Ciencia e Ingeniería ISEF, además de recibir la medalla de bronce en la feria de ciencia de Minnesota.

El estudio se basó en el cruce de bases de datos ecológicas y meteorológicas mediante sistemas operativos como ArcGIS Pro. Holz accedió a archivos de más de 10 años sobre el seguimiento de lobos con collares de rastreo satelital en el noreste de Minnesota. Luego procesó los datos y midió variables como temperatura, acumulación de nieve y volumen de nevadas. El software de sistemas de información geográfica permitió proyectar las coordenadas de los lobos, y el programa Python automatizó la relación matemática entre el movimiento de los animales y el clima de cada día.

Los resultados indican que la mayor cantidad de nieve se asoció con una menor actividad de los lobos. El estudio registró una relación negativa entre estos dos factores. En tanto, las olas de frío no afectaron la movilidad de los animales a gran escala. Además, se observó que la actividad de los lobos disminuía cuando se acercaba una tormenta y que tres días después era inferior al promedio invernal.

Holz explicó que los lobos caminaban menos a medida que se acercaba la tormenta invernal, lo que sugiere que podrían anticipar el evento antes de que ocurra. Cuando la tormenta pasa y el suelo queda cubierto de nieve profunda, el lobo permanece casi quieto por varios días, debido a la dificultad de avanzar entre grandes cantidades de nieve.

El estudio no respaldó la hipótesis de que los lobos se mueven menos durante las olas de frío extremo, ya que en las condiciones contempladas no se modificó el movimiento.