La FAA ordenó inspecciones en aviones Boeing 787 por un defecto que podría provocar grietas en las alas

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Avión Boeing 787 Dreamliner en tierra

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) emitió una directiva de aeronavegabilidad que exige inspecciones obligatorias en 17 aeronaves Boeing 787 Dreamliner registradas en el país, tras detectar posibles fallas de fabricación que podrían derivar en grietas por fatiga en la estructura del ala.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) ordenó inspecciones obligatorias sobre parte de la flota Boeing 787 Dreamliner tras detectar riesgos estructurales vinculados con fallas de fabricación que, si no se corrigen, pueden comprometer la capacidad de vuelo y aterrizaje seguros de las aeronaves.

Según informó Bloomberg, la autoridad aeronáutica publicó este miércoles una directiva final de aeronavegabilidad que exige controles sobre algunos aviones de Boeing Co. La medida surgió después de una investigación interna de la empresa sobre posibles errores de producción.

La pesquisa de Boeing determinó que “las holguras entre las cuñas podrían haber excedido los límites de ingeniería y las elevadas fuerzas de tracción sobre los componentes podrían provocar la formación de grietas por fatiga en los orificios de los sujetadores”.

La FAA estimó que la orden alcanza a 17 aeronaves registradas en Estados Unidos. La directiva exige inspecciones ultrasónicas y revisiones detalladas para verificar el estado de las estructuras involucradas.

Advertencia sobre los espacios entre calces en el Boeing 787

Los espacios entre calces son pequeñas separaciones entre partes ensambladas de una aeronave, como el fuselaje o las secciones del ala. Esos huecos se completan con piezas de metal u otros materiales, sólidos o líquidos, bajo parámetros de ingeniería precisos.

El regulador estadounidense advirtió que, en caso de no aplicar correcciones, esas fisuras “pueden crecer y debilitar la estructura principal del ala” hasta el punto de que esa parte del avión no soporte la carga límite. Ese escenario podría causar la pérdida de la capacidad de operación segura durante el vuelo y el aterrizaje.

Al mismo tiempo, Boeing señaló que las deficiencias detectadas en los 787 se originaron en 2019 y que publicó un boletín de servicio en agosto de 2025 relativo a esos problemas.

Desde entonces, la empresa explicó que colabora con los operadores y aseguró que las aeronaves pueden operar con normalidad, precisó Bloomberg.

La controversia por el 787 ya había escalado en 2024

Este tipo de fallas estuvo en el centro de la escena pública en 2024, cuando Sam Salehpour, un ingeniero de calidad de Boeing, denunció ante la FAA y el Senado de Estados Unidos que la empresa tomaba “atajos” de fabricación en el 787.

Salehpour acusó a la compañía de no sellar de forma correcta esos microespacios y de aplicar una fuerza excesiva para forzar el encastre de las partes del fuselaje. A su juicio, ese accionar podría causar grietas por fatiga a largo plazo y comprometería la integridad estructural del avión.

Sus abogados afirmaron que el trabajador observó prácticas destinadas a aliviar “cuellos de botella” en la producción, con estrés excesivo sobre uniones principales del avión y restos de perforación atrapados entre juntas clave en más de 1.000 aeronaves, consignó Reuters.

El ingeniero también relató que Boeing utilizó una cantidad de fuerza “incalculable e ilimitada” para corregir desalineaciones entre secciones del avión, incluso personas saltaron sobre partes de la estructura, reportó CNN.

Según su versión, la separación resultante superaba el límite de 5/1000 de pulgada, equivalente a 0,127 milímetros, fijado por los propios estándares de la compañía.

En ese momento, Boeing rechazó las acusaciones: “Las exhaustivas y rigurosas pruebas realizadas al fuselaje y las exhaustivas revisiones de mantenimiento de casi 700 aviones en servicio hasta la fecha no han encontrado ninguna evidencia de fatiga en la estructura”. Luego agregó que la compañía tenía “plena confianza en la seguridad y durabilidad” del avión.

Ante las declaraciones del ingeniero, la FAA inició una investigación. En junio de 2025, las abogadas de Salehpour solicitaron que la entidad difundiera los resultados de la pesquisa.

“La FAA nos aseguró previamente que había concluido una investigación, que había obtenido conclusiones significativas que respaldaban las acusaciones del Sr. Salehpour y que las publicaría próximamente. Eso fue hace meses. Instamos a la agencia a que divulgue los resultados de su investigación”, escribieron en un comunicado.