Elena Makarova, señalada como víctima en la causa Rudnev, negó haber sido explotada y cuestionó a la Fiscalía de Bariloche

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Elena Makarova, joven rusa señalada como víctima en la causa Rudnev

La joven rusa publicó un artículo en el medio internacional Bitter Winter en el que sostiene que no fue víctima de trata y que presentó una denuncia contra los fiscales intervinientes.

Elena Makarova, identificada como presunta víctima en la causa que se tramita en Bariloche contra Konstantin Rudnev, imputado por presunta trata de personas, publicó un artículo en el medio internacional Bitter Winter en el que negó haber sido explotada y cuestionó el accionar de la Fiscalía local.

En su escrito, Makarova afirmó que nunca integró ningún grupo vinculado a Rudnev y que no mantuvo contacto con él. También declaró que antes de viajar a Argentina no conocía al imputado ni tenía interés en temas de espiritualidad o esoterismo.

Según su relato, viajó al país en octubre de 2024 para dar a luz. Explicó que decidió radicarse en Argentina porque, según indicó, más de 10.000 mujeres rusas embarazadas viajaron al país en un año para obtener la ciudadanía para sus hijos. «Quería seguridad, estabilidad y un futuro para mi hijo», sostuvo.

Makarova describió que su embarazo transcurrió con normalidad y que dependía de una intérprete para comunicarse con los médicos. Señaló que expresó su deseo de un parto natural y su miedo a una cesárea.

La joven indicó que el punto de quiebre ocurrió a mediados de marzo, cuando una enfermera del hospital le pidió documentación del padre del niño, pese a su pedido de inscribirlo con su apellido. Afirmó que la enfermera reconoció que esa documentación no era necesaria para el alta, pero que la solicitó para «obtener información» sobre ella.

En ese contexto, su amiga Angelina aportó una fotocopia del pasaporte de Rudnev, encontrada entre los papeles de la vivienda alquilada por Ksenia Tarakanova, quien asistía a la esposa del acusado en gestiones migratorias.

Makarova sostuvo que desde entonces fue sometida a presión para declararse víctima de trata. «Me amenazaron con quitarme a mi hijo», afirmó. También declaró que le advirtieron que su madre podía ser imputada si ella se negaba a declarar.

En su artículo denunció «violencia obstétrica» durante el parto, incluyendo un intento de inducción no autorizado y una cesárea que no consintió. Afirmó que fue obligada a amamantar frente a policías y a ducharse bajo vigilancia.

Además, describió traslados a refugios en mal estado y restricciones para comunicarse con su familia. Sostuvo que durante semanas se le negó el acceso a un abogado de su elección.

Makarova señaló que la fiscalía tenía como objetivo acusar a Rudnev «a cualquier costo». En particular, mencionó al fiscal Fernando Arrigo, a quien acusó de haber ordenado que se la mantuviera en condiciones inhumanas y de haber dispuesto que se la intimidara.

La joven afirmó que presentó una denuncia contra Arrigo y contra los demás fiscales intervinientes. «No soy víctima de nadie, salvo de los fiscales argentinos», concluyó.

Finalmente, rechazó la hipótesis de que su negativa se deba a un «lavado de cerebro» o «control coercitivo» por parte de Rudnev. «Exijo respeto por mi identidad y mi autonomía como mujer libre», expresó.