Productores de varias localidades del interior del Chaco crían peces en represas y reservorios, sin depender de ríos cercanos. La iniciativa, que comenzó con piscinas familiares, reúne a casi 80 productores y busca diversificar la producción agropecuaria.
En el interior del Chaco, un grupo de productores lleva adelante la cría de peces en represas, estanques y otros reservorios, sin necesidad de contar con ríos cercanos. La experiencia se desarrolla en localidades como Quitilipi, La Tigra, Villa Ángela, San Bernardo, Coronel Du Graty, Corzuela y Las Breñas.
Fredy Billa, productor agropecuario de Quitilipi, es uno de los referentes de la iniciativa. En diálogo con Agroperfiles Radio, explicó que el proyecto fue retomado hace aproximadamente cuatro años, tras una experiencia previa interrumpida por la sequía. “Hace tres, cuatro años, arrancamos nuevamente a traer pacú de la zona de Formosa, de Clorinda, y un poco de carpa”, afirmó.
De la piscina a la represa
Los primeros pasos se dieron utilizando piscinas familiares. A medida que aumentaba la cantidad de peces, se requirieron estructuras mayores. “Primero le saqué la más chica a mi hija. Después ya no alcanzó, sacamos la mediana. Terminamos sacándole la grande”, recordó Billa.
Con la incorporación de dorados y surubíes, se sumó una piscina de unos 30.000 litros. Sin embargo, las bajas temperaturas del invierno chaqueño afectaron a los peces en piscinas, por lo que se decidió trasladarlos a una represa. “Optamos por largar todos a la represa”, explicó el productor. Allí continúan con oxigenación y alimentación, sin registrar mortandades, según señaló.
Expectativas para la primavera
Billa estima que durante la primera quincena de septiembre comenzarán los traslados de peces correspondientes a pedidos de productores de Las Breñas y Corzuela. “Ya hay más de 5.000 pedidos y recién empieza esto, así que este año va a ser, si Dios quiere, un boom”, aseguró. El grupo reúne actualmente a casi 80 productores y aficionados, algunos con experiencia en piscicultura.
La propuesta no se limita a la cría para consumo. También apunta a utilizar especies para mejorar el equilibrio de represas y reservorios de agua, y a compartir conocimientos entre los integrantes.
Convivencia de especies y alimentación
Según Billa, pacúes y surubíes pueden compartir un ambiente, aunque es fundamental manejar cantidades y tamaños. En algunos establecimientos se diversifica con surubíes, pacúes, bogas y carpas, mientras que otros sectores se destinan a dorados junto con especies que forman parte de su alimentación. Una estrategia en prueba consiste en incorporar predadores como el dorado y el surubí para controlar naturalmente otras especies.
La alimentación es determinante. Mantener correctamente alimentados a los peces carnívoros reduce las posibilidades de que depreden sobre otros ejemplares. “Todo es cuestión de convivencia”, resumió.
Centro de Distribución Piscícola
El grupo trabaja con un Centro de Distribución Piscícola, desde donde abastece a productores que poseen represas, estanques, tanques australianos y otros reservorios. La actividad consiste en trasladar alevinos y juveniles para sembrarlos en esos ambientes. Además, algunas especies se utilizan para mantener la calidad del agua. Por ejemplo, ante una importante presencia de algas, se incorporan pacúes y carpas herbívoras para disminuir la necesidad de productos químicos.
Billa remarcó que el tamaño de los peces determina el espacio necesario. Las piscinas pueden usarse en etapas iniciales con ejemplares de entre 200 y 300 g. Cuando los peces aumentan de tamaño, deben trasladarse a ambientes mayores. El pacú y el surubí requieren espacio suficiente para crecer, a diferencia de la tilapia. Los ejemplares que superan la capacidad de las piscinas se trasladan a represas. Actualmente, la actividad está orientada a la venta de peces para siembra, no a la comercialización de carne.
Piscicultura sin ríos cercanos
La experiencia demuestra, según sus impulsores, que no es necesario contar con un río cercano para desarrollar piscicultura. En el interior chaqueño existen lagunas, perforaciones, pozos y represas que pueden utilizarse. “Es raro que en el Chaco se críe o se pueda producir pescado no teniendo ríos alrededor. Pero tenemos lagunas, tenemos muchas perforaciones, pozos. Se puede”, sostuvo Billa. Con alrededor de un metro de profundidad ya es posible comenzar una producción, adaptando la cantidad de ejemplares a cada reservorio.
La piscicultura aparece como una posibilidad de diversificación en establecimientos agropecuarios. Una represa existente puede albergar peces y, tras el período de crecimiento, brindar producción para autoconsumo familiar. Existen riesgos, como condiciones ambientales, robos o presencia de yacarés. Billa considera que con seguimiento y controles periódicos la producción puede manejarse correctamente.

