La senadora nacional plantea que el problema ya no es «querer» sino «poder» formar una familia, y propone revisar licencias parentales y políticas públicas para acompañar a quienes desean tener hijos.
Buenos Aires, 16 agosto (NA) – La senadora nacional reflexionó sobre la caída de la natalidad en Argentina y señaló que el desafío no es la libertad individual, sino las condiciones que dificultan el proyecto de formar una familia. En un texto difundido, sostuvo que «el problema ya no es ‘querer’, sino ‘poder'».
La legisladora recordó que en generaciones anteriores era habitual casarse joven y tener hijos, mientras que las parejas sin hijos eran cuestionadas. En contraste, afirmó que las generaciones actuales priorizan el desarrollo personal, profesional y económico, y que muchos postengan o descartan la paternidad.
«Cada persona debe tener la libertad de elegir cómo vivir su vida, sin ser juzgada por eso», declaró. No obstante, expresó su preocupación por quienes sí desean tener hijos pero enfrentan obstáculos económicos, sociales y culturales.
En ese marco, mencionó preguntas como «¿Voy a poder mantener a un hijo?» o «¿Podré sostener mi desarrollo profesional?» y afirmó que la incertidumbre económica es parte central de la explicación, aunque no la única.
La senadora propuso avanzar hacia licencias parentales iguales para ambos progenitores, incluso en adopción, iniciativa que presentó en el Consejo de Mayo pero que no fue incorporada. «Sigo convencida de que es el camino correcto», sostuvo.
Además, señaló la necesidad de estabilidad económica, acceso al crédito y a la vivienda, y reglas claras para proyectar el futuro. «No se trata de decirle a nadie cómo vivir», aclaró, sino de «construir un país donde quienes desean formar una familia puedan hacerlo sin renunciar a sus otros proyectos».
Finalmente, instó a abordar el desafío de la natalidad sin prejuicios y a pensar cómo «una sociedad recupera la confianza en el futuro».
