Las Fuerzas Armadas de Yemen ejecutaron una operación militar contra posiciones de los rebeldes hutíes en distintos frentes, en respuesta a los ataques que dejaron al menos tres soldados muertos en las provincias de Marib y Hadramaut.
El Ejército de Yemen anunció la ejecución de una operación militar contra posiciones, efectivos y equipamiento de los rebeldes hutíes en distintos puntos de las líneas de contacto, en respuesta a los recientes ataques atribuidos a los insurgentes contra fuerzas gubernamentales y civiles en las provincias de Marib y Hadramaut, que dejaron al menos tres soldados muertos.
El portavoz oficial de las Fuerzas Armadas yemeníes, coronel Majed al Nuzayli, informó sobre la operación a través de un comunicado difundido por los canales oficiales y en una intervención televisiva. Según su declaración, la acción se dirigió contra “elementos y equipamiento de los hutíes en distintos frentes”.
El Ejército justificó la ofensiva como respuesta a los “repetidos, traicioneros y terroristas” ataques perpetrados por la milicia hutí, que, de acuerdo con las autoridades yemeníes, provocaron muertes y lesiones tanto a militares como civiles.
Al Nuzayli destacó la coordinación entre las diferentes unidades de las Fuerzas Armadas en la realización de la operación y advirtió que cualquier ataque contra uno de sus frentes será considerado una agresión contra todo el ejército. “Si alguien os agrede, respondedle en la misma medida en que os haya agredido, y temed a Dios; y sabed que Dios está con los que le temen”, citó el portavoz, recurriendo a un versículo del Corán en su mensaje.
En su mensaje, las autoridades militares de Yemen hicieron un llamado a la población y a las tribus locales para que respalden a las fuerzas gubernamentales y mantengan la cohesión social ante lo que describen como intentos de involucrar al país en conflictos regionales promovidos por intereses externos, en relación a la actual guerra en Medio Oriente.
El comunicado acusó a los hutíes de agravar la crisis económica en Yemen a través del control de recursos, la recaudación de impuestos y otras medidas que, según el Gobierno yemení, perjudicaron aún más a la población.
El Ejército aprovechó la transmisión para rendir homenaje a sus efectivos desplegados en los diferentes frentes y destacó su “coraje, firmeza y disciplina”. Asimismo, expresó condolencias a las familias de los militares fallecidos y deseó pronta recuperación a los heridos.
Las Fuerzas Armadas yemeníes atribuyeron a los hutíes y a sus aliados la responsabilidad por la escalada de hostilidades en el país y la región, y reiteraron su disposición a responder a cualquier nuevo ataque. Advirtieron que cualquier violación adicional será contestada con las medidas militares que consideren necesarias, en línea con las directrices de las autoridades políticas y militares del país.
Los rebeldes lanzaron el viernes misiles balísticos y drones contra campamentos de desplazados y barrios residenciales en Marib, según reportaron las autoridades locales a través de la agencia estatal de noticias SABA. El ataque dejó dos personas muertas y 14 heridas, de acuerdo con el balance oficial.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas expresó este viernes su preocupación por el aumento de las tensiones en Yemen y llamó a evitar acciones que pongan en peligro los esfuerzos diplomáticos para la paz o comprometan la seguridad regional e internacional.
En un comunicado, los miembros del Consejo condenaron los aterrizajes no autorizados de aeronaves ocurridos el 3 de julio en el Aeropuerto Internacional de Saná y el 13 de julio en Hudaydah, calificándolos como violaciones de las normas internacionales de aviación civil por haberse realizado sin consentimiento del Gobierno reconocido de Yemen.
El organismo también condenó los ataques con misiles atribuidos a los hutíes contra Arabia Saudita desde el 13 de julio y las acciones dirigidas contra buques comerciales a partir del 22 de julio, en un contexto de tensión creciente en la región.
El Consejo de Seguridad reiteró su respaldo a la soberanía, independencia, unidad e integridad territorial de Yemen, subrayando que estos principios deben observarse también en el espacio aéreo. Destacó que todos los vuelos hacia aeropuertos yemeníes deben coordinarse y contar con la autorización previa de las autoridades reconocidas.
Los miembros del Consejo defendieron la necesidad de mantener un acceso aéreo “seguro, protegido y sostenible” para fines humanitarios y civiles, siempre en coordinación con el Gobierno yemení y bajo el marco del Derecho Internacional y las normas de aviación civil.
El Consejo de Seguridad reiteró su apoyo al enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grundberg, y a sus gestiones para alcanzar un acuerdo político negociado que sea inclusivo y protagonizado por los propios yemeníes, conforme a las referencias acordadas y resoluciones pertinentes.
Esta declaración sigue a la advertencia de Grundberg sobre el riesgo de reactivación del conflicto a gran escala en Yemen, considerado el momento de mayor peligro desde la tregua auspiciada por la ONU en abril de 2022. El conflicto, que se ha extendido por más de una década, enfrenta al Gobierno reconocido, con base en Adén, contra los hutíes, que controlan Saná y amplias zonas del norte y oeste yemení, en un escenario con fuerte proyección regional.
En medio de este panorama interno en Yemen, Arabia Saudita también reforzó su defensa ante los hutíes al firmar un nuevo pacto con Pakistán y Turquía. Los primeros ministros de dichos países firmaron el viernes en La Meca un acuerdo de defensa conjunto, en un contexto de creciente agitación en Medio Oriente.
La reunión reunió al segundo mayor Ejército de la OTAN (Turquía), a la principal potencia del Golfo y custodio de los lugares más sagrados del islam (Arabia Saudí) y al único país musulmán con armas nucleares (Pakistán). El acuerdo conecta tres capacidades estratégicas: el peso militar turco, el poder energético y religioso saudí, y la capacidad nuclear paquistaní.
Aunque el pacto refuerza la cooperación entre estas tres potencias suníes aliadas de Estados Unidos, no se precisaron los compromisos concretos que asumirá cada Estado ni el impacto inmediato que podría tener en la crisis regional.
(Con información de Europa Press)
