La participación del cónsul argentino en San Pablo, Luis María Kreckler, en el acto de lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, el 25 de julio, generó un debate sobre los límites de la función diplomática. El episodio ocurrió en el marco de las declaraciones del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el juez Alexandre de Moraes.
La presencia del presidente Javier Milei en el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, realizado el 25 de julio en el estadio Pacaembu de San Pablo, profundizó la crisis diplomática entre Argentina y Brasil. En ese acto, Milei se refirió a Lula da Silva como «ladrón», «exconvicto» y «corrupto», y también criticó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
La delegación argentina estuvo integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y el cónsul argentino en San Pablo, Luis María Kreckler. Según información publicada por PERFIL, Kreckler estuvo a cargo de la logística presidencial, como corresponde a su función, y permaneció durante el acto partidario.
Consultada por PERFIL, la Cancillería argentina no confirmó formalmente la participación de Kreckler en el acto, pero indicó que participó «naturalmente, en la logística de la visita, como cónsul en San Pablo».
Diplomáticos de carrera consultados por PERFIL señalaron que existe una diferencia entre garantizar el desarrollo de una visita presidencial y permanecer en una actividad de campaña. Un exembajador, que pidió reserva de identidad, sostuvo: «Fue una equivocación. El cuerpo diplomático no responde a un gobierno sino al Estado. Podía organizar toda la logística presidencial, ya que era su obligación, pero no estaba obligado a participar. Su presencia fue una suerte de convalidación de un acto político».
El discurso de Milei en San Pablo se produjo luego de que el juez De Moraes le denegara la visita a Jair Bolsonaro en su domicilio. Como consecuencia, Brasil decidió suspender temporalmente el regreso de su embajador en Buenos Aires, que había sido convocado a consultas a fines de julio, y pidió al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, que volviera a Buenos Aires.
Según fuentes con conocimiento de las conversaciones, la medida del Palacio de Itamaraty no implica una ruptura de relaciones diplomáticas, sino mantener una representación equivalente entre ambos países mientras se evalúa el vínculo bilateral. La medida es transitoria y no implica un retiro definitivo del embajador.
La socióloga Laisy Morière, exsecretaria nacional de Mujeres del Partido de los Trabajadores, afirmó a PERFIL: «La diplomacia brasileña es especializada, es una carrera de Estado. Nuestros embajadores forman parte del Itamaraty». Agregó que el gobierno brasileño consideró el episodio como un hecho «sin precedentes» y que el canciller Mauro Vieira calificó la situación como grave, aunque descartó medidas de mayor dureza, como una ruptura diplomática.
Del lado del oficialismo brasileño, según PERFIL, la presencia del cónsul argentino en el acto partidario no surgió en las conversaciones sobre los pasos a seguir en la relación con Argentina. Un exembajador consultado resumió: «La pelea es con Milei. Brasil no se va a rebajar a discutir un cónsul».
En el Congreso argentino, el diputado de Unión por la Patria y exministro de Defensa Jorge Taiana presentó un proyecto de declaración para expresar el «enérgico repudio» a las declaraciones de Milei y su rechazo a la presencia del canciller Pablo Quirno y del cónsul Luis María Kreckler en un acto de carácter político-partidario en el extranjero. Desde el entorno del legislador aseguraron que Kreckler «estuvo y fue el armador de la visita».
Luis María Kreckler es diplomático de carrera desde hace más de tres décadas. Fue promovido en 2006 al rango de embajador extraordinario y plenipotenciario con acuerdo del Senado. Entre junio de 2005 y julio de 2010 se desempeñó como subsecretario de Comercio Internacional de la Cancillería. Entre enero de 2012 y marzo de 2016 fue embajador en Brasil, designado por Cristina Kirchner. Durante el gobierno de Javier Milei, fue convocado por el entonces canciller Gerardo Werthein como secretario de Relaciones Económicas Internacionales para participar en negociaciones con Estados Unidos por la política arancelaria, en mayo de 2025. Luego regresó a San Pablo para retomar sus funciones como cónsul general.
Un exembajador consultado por PERFIL sostuvo: «Kreckler es uno de los diplomáticos más eficientes que tiene la Argentina. Hubiera sido un muy buen canciller. Conoce Brasil como pocos. El problema aparece cuando entra en la arena política». También recordó que Kreckler había acompañado actividades institucionales junto a Karina Milei en San Pablo, entre ellas reuniones con el gobernador Tarcísio de Freitas.
